 INAUGURACIÓN. El alcalde acudió a la entrega al Principado de los 12.000 metros de oficinas que rodean el Palacio de Congresos de Buenavista. / MARIO ROJAS |
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EN CIFRAS
EL MANDATO, EN CIFRAS |
2004: presupuestadas en 59,6 millones, se ejecutaron tan sólo 35,4.
2005: el capítulo de nuevas actuaciones se presupuestó en 51,6 millones de los que se gastaron en realidad 28,3.
2006: el capítulo 6 del presupuesto se elevó a 63,4 millones de los que se llevaron a cabo actuaciones por 34,7.
2007: el presupuesto arrancó con 45 millones para nuevas dotaciones, a los que ya se han añadido más de 11 millones de euros.
Impuestos: su recaudación dejó 68 millones en 2004. Este año los ovetenses pagarán más de 87,6 millones. |
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Cuando Gabino de Lorenzo se supo alcalde por cuarta vez, la misma noche electoral se presentó delante de sus fieles con un mensaje inmediato: «Habrá palacios», dijo en la madrugada del 26 de mayo de 2003. Tenía 17 concejales asegurados para completar tranquilo 16 años de mandato. Lo curioso de la afirmación no fue tanto su contenido, como que hasta entonces nadie había puesto en duda el futuro del negocio adjudicado a la sociedad de Pepe Cosmen y Alberto Lago, Jovellanos XXI. La oposición había cuestionado las formas, el sistema de adjudicación y las recalificaciones sucesivas de las parcelas de Buenavista y El Vasco, donde la empresa adquirió cada vez más derechos para usos residenciales y comerciales. Pero nadie había cuestionado que los palacios se harían. Cuatro años después, solo se hará uno.
Si éste iba a ser el mandato de los palacios, como el siguiente será el de «la losas», según ha vaticinado De Lorenzo, la cosa se ha quedado a medias. Quizá la principal decisión del Ayuntamiento en el ultimo cuatrienio, cuarto del regidor al frente del Gobierno local, ha sido la renuncia a un equipamiento en El Vasco llamado a ser, por este orden, sede de la colección Masaveu, Palacio de las Artes después, Facultad de Bellas Artes más tarde y, finalmente, nueva Casa Consistorial, un Ayuntamiento a estrenar. Al final, nada. El alcalde decidió venderle el edificio, antes de su construcción, a la citada promotora, que abonó 6 millones de euros a cambio de poder convertirlo en un inmueble con uso terciario con un nuevo proyecto.
Desde 2003 han sucedido más cosas en el Ayuntamiento. La primera, el estancamiento de la inversión, fenómeno definido por el alcalde como «economía de guerra».
El citado palacio ha absorbido de forma sucesiva casi una tercera parte de la inversiones anotadas en cada uno de los últimos cuatro ejercicios. Pero ese dinero nunca se ha gastado, y se ha convertido en una simple cifra contable que ha mantenido las cuentas, en realidad con porcentajes bajos: la ejecución final de la inversión anual apenas ha llegado a superar el 60%, sobre previsiones que han oscilado entre los 45 millones y los 61,3 millones. Y entre lo ejecutado, además, se encuentran pagos de obras ya estrenadas. Por ejemplo, el Carlos Tartiere, cuyas anualidades prorrateadas han sido incluidas por el equipo de gobierno dentro de unas cuentas anuales sin apenas gasto en obras nuevas.
¿Por qué esta carestía? Porque, según el regidor, el sistema de financiación de los municipios españoles no da para más. Y porque, en el caso de Oviedo, poco más se necesitaba, pues llegó a afirmar que en un Pleno que «la ciudad ya está hecha». Para salvar ambos condicionantes, o sea las telarañas de las arcas locales, De Lorenzo ha consolidado en su cuarto mandato lo que denomina ideología «liberal»; esto es, proporcionar a las empresas las condiciones necesarias para que asuman inversiones que el Consistorio, en teoría, nunca podría afrontar.
La teoría resume una privatización global, desde el nuevo Palacio de Congresos diseñado por Santiago Calatrava, que Jovellanos XXI gestionará durante 50 años, hasta las mejoras en polideportivos ya existentes (San Lázaro u Otero) o los nuevos 'spas' y geriátricos de La Corredoria, Monte Cerrao y La Florida. Todo será dirigido por empresas, que asumirán costes, pero también pecibirán los correspondientes ingresos. El Consistorio sólo supervisa.
Y no acumula más deuda. La más urgente fue desviada a la empresa satélite Cinturón Verde, que custodia unos 41 millones de endeudamiento por una docena de aparcamientos subterráneos de los cuales la mitad de las plazas totales para residentes, sobre las 6.818 siguen sin comprador.
Sin embargo, y quizá por la oposición de este mandato, la gestión económica no ha tenido en el debate político la relevancia de corporaciones anteriores. Más se han centrado los concejales en las disputas urbanísticas, de las cuales la principal ha sido la revisión del Plan General de Ordenación Urbana.
La recalificación de suelos para viviendas baratas, pactadas con la patronal de la construcción, ha ofrecido al empresariado una nueva veta de obra pública, como en su día fueron los citados aparcamientos o los planes de vivienda de la desaparecida Gesuosa. De los aproximadamente 10.000 pisos de precio protegido recogidos en el PGOU, la mitad se concentrarán en San Claudio, que ahora no alcanza los 2.500 habitantes y que carece de las comunicaciones y servicios pertinentes para encajar ese aumento demográfico. Será un problema a resolver.
Otras gestiones
Este mandato, el PP ha conseguido aminorar algunos fuegos, que le han proporcionado más calma en la brega plenaria. Agustín de Luis dejó de ser jefe del Área de Seguridad Ciudadana, el departamento municipal de mayor conflicto interno, en cuya dirección le relevó José Manuel López. El cambio produjo un curioso fenómeno, pues mientras los sindicatos tradicionalmente belicosos, UGT, CC OO y CSI, trataron de negociar, el Sindicato del Área de Seguridad (SAS-USO), antaño reverso de aquéllos, comenzó a ocupar su lugar en las protestas de la plaza del Ayuntamiento. López intenta ahora bregar con unos y otros, mejorar el parque móvil de policía y bomberos, atender demandas. Y mientras, la gestión de De Luis llega a los tribunales, por compras de material sin aclarar, caso de los cascos para las patrullas motorizadas.
Si bien la política cultural y los festejos apenas han sufrido variación (programas casi idénticos en San Mateo, Carnaval, La Ascensión), el teatro Filarmónica ha regresado a la actividad ciudadana con una oferta constante. Tras su rehabilitación, el Ayuntamiento ha combinado programaciones de teatro amateur, con cine y cesiones a espectáculos diversos. Hasta tal punto, que la Sociedad de la Filarmónica ha tenido que encajar el programa de su centenario en lo escasos huecos del calendario.
En lo social, la ciudad ha estrenado dos escuelas infantiles -María Balbín y Dolores Medio-, espera una tercera, en Colloto, y dibuja la cuarta en Montenuño. Pocas plazas aún -Gijón tiene tres veces más-, que el PP achaca a que el Ejecutivo regional socialista barre para su casa.
De Lorenzo ha escenificado su reconciliación con el Real Oviedo; La Manjoya, la mayor operación residencial privada del concejo (3.300 viviendas), ha comenzado a perfilarse ya con obras, como también Prado de la Vega, de similar tamaño pero promoción pública; Salvador Pérez Arroyo ha conseguido que los vecinos aceptasen uno de sus sucesivos proyectos para La Ería; y la fábrica de San Claudio ha visto el precipicio del cierre. Santiago Calatrava visitó el armazón de su futuro palacio en Buenavista, pero tampoco éste ha sido el gobierno de su apertura, para un proyecto que se empezó a tramitar en 2001. Porque, en general, el mandato deja pocas realizaciones concretas, en comparación con los anteriores. Como, de igual forma, deja un grado de discusión política mucho más bajo.