LibrOviedo cerró ayer sus puertas sin dar cifras, pero con la certeza de poder realizar un balance más que positivo. El presidente de la Asociación de Libreros, Luis Martín, aseguró durante la clausura que «se han cubierto todas las expectativas. No queremos hablar de números, porque son muy fríos, pero sí podemos decir que se ha superado el número de ejemplares vendidos y el de visitantes».
Han superado así «el miedo de los primeros días» al nuevo modelo de feria estrenado esta edición. Por primera vez, los visitantes no supieron a qué librería pertenecían los ejemplares adquiridos. Todas pusieron su material en común que, dividido en stands temáticos, produjo unos beneficios -de los que tampoco se quiso hablar- que se repartirán ahora a partes iguales entre todos los participantes.
«La nueva fórmula ha dado un resultado espléndido, así que la repetiremos en las próximas ediciones. Sabemos que ha gustado mucho a los lectores de todo Asturias». Porque ésta, completó Martín, ha traspasado ya las fronteras locales: «Es el único referente con que cuenta la región».
Como siempre, hubo sorpresas. Los títulos que se esperaban vender volaron de las mesas y algunos de los calificados de «minoritarios', también. 'La Catedral del Mar», 'La comunera de Castilla' o 'La reina oculta' encabezaban las apuestas de los más vendidos y no defraudaron. Otros, como el del sacerdote y abogado Luis González Morán, 'De la bioética al bioderecho: libertad, vida y muerte', superaron todas las expectativas.
El obispo auxiliar de Oviedo, Cecilio Raúl Berzosa dio también la campanada. «Su faceta de escritor no es muy conocida y, sin embargo, ha publicado ya 32 libros», explicó el presidente.
El secreto de LibrOviedo para «crecer en una comunidad que no lo hace es el de organizar muchas actividades complementarias». De hecho, «en las ventas se nota mucho qué autores han pasado por aquí. A la gente le gusta mucho disfrutar de ellos». Al final, han sido 60 escritores -45 de ellos asturianos- los que se pasaron por la feria.
No todo fue balance. Durante la clausura hubo tiempo para los abrazos, las felicitaciones y los aplausos. De los más sonoros, fue el que se llevó el ex presidente de la Asociación de Libreros, Pedro García, que fue nombrado 'Librero de Honor', en su reconocimiento a sus casi 15 años al frente de la dirección.
Emocionado
El que ya se ha convertido en un referente dentro del gremio, no pudo reprimir la emoción al escuchar las palabras de Martín y los halagos de sus compañeros: «Estoy acostumbrado a tratar con los medios, pero nunca me ha costado tanto», dijo con un nudo en la garganta. «Agradecemos mucho todos tus años de trabajo pero este reconocimiento es, también, por la amistad que nos une a ti», le explicaron.
Los miembros de la asociación pidieron fervientemente a García que continuase trabajando con y por ellos y el homenajeado se apresuró a contestarles: «Por supuesto que podéis contar conmigo», concluyó.