Cualquier intento de abandonar los polígonos de Silvota, Asipo y el Parque Tecnológico a las siete de la tarde de un día laborable puede convertirse en toda una encerrona. Algunos han llegado a soportar hasta una interminable hora y media en sus vehículos para recorrer los cerca de diez kilómetros de distancia que separan su lugar de trabajo de la capital asturiana. Alfredo Alonso Otero, gerente del parque empresarial de Asipo, asegura que, desde hace años, es lo que tardan muchos empleados en llegar a sus casas.
A diario son 30.000 los vehículos particulares que circulan por los tres polígonos, donde trabajan unas 20.000 personas. Y no hay transporte público. Así que el coche es la única opción. Alonso dice que ayer se notó más agilidad en el acceso desde la 'Y' a Lugones al existir la alternativa de la nueva autovía Oviedo-Gijón.
Con todo, el gerente del parque empresarial de Asipo, que también tiene en cuenta los problemas de los otros dos polígonos, «porque son comunes en cuanto a accesos y aparcamientos», afirma que lo urgente es solucionar la falta de transporte público.
Marian Álvarez, gerente del vecino polígono de Silvota, asegura que para quienes acuden a trabajar desde Gijón el panorama también ha cambiado de forma sustancial: «Con la nueva autovía ahorramos tiempo y kilómetros, es más directa y noto que el tráfico es más fluido», reflexiona.
Álvarez sitúa entre las ocho y las nueve la hora punta de la mañana, en la que la entrada desde la 'Y' se convierte en una auténtica ratonera para los conductores. Lo confirma Javier Díez, comercial que vive en Villaviciosa y trabaja con el coche por toda la región: «La entrada desde la A-66 es una trampa, en la hora punta necesitas mucha paciencia para coger ese desvío». Él, que fue precisamente uno de los 700 ciclistas que estrenó la AS-II el sábado, no considera un problema el acceso a Oviedo. Al contrario: «La AS-II te deja en el centro de la ciudad, es muy cómodo».
Enrique Alonso, jefe de mantenimiento del Hotel Silvota, destaca el problema de la hora punta: «Los vehículos se ponen en el arcén para salir desde la 'Y', y no cortar el tráfico de la autopista», explica. Alonso se desplaza a diario desde Oviedo y confirma que a veces tarda más de una hora en llegar a su destino después de cumplir con su jornada laboral.
El mecánico Borja González, reside en La Corredoria y hasta ahora era usuario habitual de la vía rápida. Seguirá recurriendo a la AS-II para trasladarse a la capital y a la zona de los polígonos porque está convencido de que este camino es «el más rápido».