Cinco hermanos langreanos intentan enterrar por segunda vez a sus progenitores, una vez que el Ayuntamiento de Langreo les entregue los verdaderos huesos de sus padres, que a día de hoy continúan sin ser identificados tras derrumbarse el bloque de nichos donde se encontraban enterrados, en la galería cuarta del cementerio de Lada. Como consecuencia del derrumbe, se mezclaron los huesos de varios cadáveres. Un problema que sólo podrán solucionar las pertinentes pruebas de ADN, solicitadas por la familia langreana Begega Díaz.
Los cinco hermanos se enteraron del suceso por casualidad. Uno de los hijos del matrimonio fallecido escuchó un relato escalofriante. Alguien le contó que hace unos meses, cuando se procedía a dar sepultura a una vecina de Lada, el enterrador abrió un nicho y se encontró un montón de huesos, que quedaron a la vista de todos. Una imagen que produjo momentos de tensión entre los familiares de la fallecida y las lógicas caras de horror. En aquel momento, el enterrador procedió a recoger los restos óseos desparramados para poder enterrar a la difunta.
Tras conocer el relato y averiguar la identidad de la fallecida, el hijo del matrimonio Begega Díaz se dio cuenta de que aquel nicho se encontraba debajo de donde estaban enterrados sus padres. Desde entonces, comenzó una lucha por recuperar los restos de sus progenitores. Primero acudió al Ayuntamiento, que le indicó que la única solución para identificar los huesos era realizar unas pruebas de ADN, cuyo coste correría a cargo de la familia. Pero el examen forense es caro. Según fuentes consultadas por EL COMERCIO, «cada prueba de ADN a un hueso puede rodar los 6.000 euros».
Ante la imposibilidad de afrontar el coste económico, la familia Begega decidió contratar al abogado Luis David Sánchez García para reclamar al Consistorio que se haga cargo del coste de estas pruebas, al entender que el derrumbe es responsabilidad del Ayuntamiento, ya que el camposanto de Lada es de titularidad municipal.
Es entonces cuando el Consistorio afronta el caso, contrata también a un abogado y encarga los análisis de ADN sobre casi un centenar de huesos.
Los cinco hijos del matrimonio fallecido aportaron sus muestras el pasado 5 de marzo y, desde entonces, no han tenido noticias sobre el suceso. Por aquellas fechas, el representante legal de la familia fue informado de que «los resultados estarían en cuestión de días». Pero ya han pasado más de dos meses y no han recibido ninguna confirmación oficial. Según su versión, sólo recibieron una llamada del laboratorio que realiza las pruebas, LabGenetics, en la que se les explica que «se puede afirmar casi al 99% que los huesos son del padre, pero no existe esta seguridad para decir lo mismo de los de la madre».
Así las cosas, los hijos están conmovidos. No sólo porque a estas alturas no saben si van a recuperar los restos de la madre, sino también porque dudan de la veracidad de las pruebas realizadas al padre. El 5 de febrero les enseñaron sus supuestos huesos, acompañados de una corbata que no puede ser suya. El hombre murió en 1973 y sus restos fueron despojados de ropa y rastros en 1994, cuando murió la madre y la enterraron en el nicho familiar.
Este desafortunado incidente está causando mella en los cinco hermanos, que han vuelto a revivir el dolor del fallecimiento de sus padres. Una de las hijas ha sufrido, incluso, varios episodios de ataques de nervios y ansiedad. Así las cosas, el abogado confirma que si no hay solución en junio reclamará en el juzgado que el Ayuntamiento los indemnice.