Miércoles, 16 de mayo de 2007
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Tres horas para procesar y depurar 30 millones de células
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En apenas tres horas, parte de las células madre que el paciente acumulaba en su médula ósea estaban listas y dispuestas para ser infundidas en su corazón infartado. La técnica de implante celular ensayada con éxito por el Central requiere de una buena dosis de coordinación y celeridad entre diferentes departamentos del hospital. En el proceso interviene el laboratorio de la Unidad de Trasplantes de Órganos y Terapia Celular, puesto en marcha hace poco más de un año, además de los servicios de hematología e inmunología, la propia Unidad del Corazón y el departamento de Trasplantes Cardíacos.

El complejo y preciso procedimiento arranca con la extracción de un trocito de médula ósea del enfermo, que previamente fue sometido a una resonancia y una ecocardiografía. Los médicos no quieren que nada quede al azar y marcan con los métodos más avanzados la zona dañada del corazón.

La punción para retirar parte de la médula ósea se practica en la cresta ilíaca, en la zona de la cadera, «donde es más facil acceder», explica el coordinador de trasplantes, Jesús Otero. Esta especie de biopsia (de 25 a 30 milímetros de médula) se introduce en una bolsa estéril y se envía al laboratorio de la Unidad de Trasplantes y Terapia Celular.

10 centímetros cúbicos

Allí, bajo una campana de flujo laminar se manipula la muestra y mediante un proceso de separación se obtienen entre 20 y 30 millones de células mononucleares, de las que entre el 1 y 3% corresponden a las preciadas células madre.

Al final de todo el proceso, se obtiene una muestra celular de unos diez centímetros cúbicos, los cuales se vierten en una jeringa. De allí, son implantadas en el corazón del paciente mediante un procedimiento similar a un cateterismo.

Los primeros resultados del ensayo que acaba de poner en marcha el Hospital Central se conocerán dentro de seis meses. Se espera que en medio año, las células implantadas sean capaces de reconvertirse y adaptarse a su nueva función coronaria, logrando así que la zona dañada por un infarto se regenere. Además del Central, otros 14 hospitales del país participan en investigaciones similares.

 
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