Dos viviendas del pueblo de Castañera, en Sariego, fueron alcanzadas ayer por media docena de cascotes procedentes de la cantera situada a algo más de cien metros de distancia en línea recta. Al menos, dos piedras impactaron en el tejado de una de las casas y provocaron daños en la techumbre. Sus propietarios no se encontraban en casa.
Los hechos se produjeron alrededor de la una de la tarde, cuando operarios de la cantera estaban realizando una de las voladuras rutinarias para extraer material. Según explicó ayer el alcalde de Sariego, Javier Parajón, tras entrevistarse con responsables de la cantera, el accidente pudo deberse a la presencia de una capa de terreno demasiado blando, con lo que la detonación no encontró la suficiente resistencia y las piedras salieron despedidas.
La vecina de la vivienda contigua a la explotación minera, Fermina Rimada, fue testigo de los hechos, ya que en ese momento se encontraba en el exterior de la casa. La anciana se llevó un gran susto al observar el gran tamaño de alguno de los cascotes. Los vecinos de Castañera llevan tiempo expresando su malestar con esta explotación, sobre todo por el ruido, el polvo y el tránsito constante de camiones.
Parajón dijo ayer que comprende el malestar de los vecinos por la proximidad de la cantera, pero calificó lo sucedido de «un accidente, del que, afortunadamente, no hay que lamentar desgracias personales». El alcalde comentó que los propios vecinos habían declarado que llevan «casi dos años» sin sufrir molestias con las detonaciones de la cantera.
Parajón aseguró que la empresa asumirá los desperfectos y que él va a reunirse con los responsables de la compañía para tratar de poner en marcha todas las medidas de seguridad que estén a su alcance. Parajón destacó las excelentes relaciones con la nueva dirección, que ha ejecutado una obra importante en la zona.