No ha sido la suya una segunda vuelta muy positiva, pues se perderá la mitad de los partidos, por una lesión cinco, y los cuatro últimos por una afección alérgica, de la que no se recuperará a tiempo para reaparecer antes de que la temporada concluya: «Me da que se terminó para mi, todavía estoy de baja médica esta semana y no creo que pueda despedir el campeonato como quería, jugando».
El defensa central Oli García reconoce que le fastidia estar en el dique seco, pero entiende que tiene tiempo por delante, la próxima campaña, para vestir la elástica blanquiazul: «Espero seguir, es lo que me gustaría, pero es algo que no depende sólo de mi, tienen que decirlo el entrenador primero y el club después».
Del futuro se está hablando ya, con los planes del club para una nueva campaña en la que se espera elevar el objetivo, y en la que el jugador de Grado confía en participar. Aunque el entrenador no adelanta sus planes hasta que los jugadores los conozcan, su continuidad se da por segura, siendo como es un futbolista de la máxima confianza, y su único fichaje del curso actual: «Más que saber, intuyo que Pole cuenta conmigo, pero en serio que no me ha dicho nada al respecto».
El técnico no tiene dudas y el jugador expresa sus deseos después de un primer año que califica de «positivo en todo, el trato de la gente, los compañeros, el club. Confieso que al principio tenía el temor de saber adaptarme porque el Avilés no es el Mosconia, pero las cosas han ido muy bien y estoy encantado».
Reconoce con cierto rubor que «una de las dudas que tenía era la del estadio, impresiona por las distancias. Estaba acostumbrado a jugar en otro tipo de campos, más cerrados y pequeños, pero al final tampoco ha sido problema, te acostumbras enseguida». También ha aprendido a encauzar la presión que conlleva jugar en un equipo como el Avilés: «La exigencia es grande y también el seguimiento de los medios. Creo que la gente ha respondido en el campo y yo como uno más. El equipo ha tenido esta temporada un gran vestuario y sólo las circunstancias nos han impedido estar más arriba, metidos todavía en la pelea de la fase de ascenso».
Para Oli, el gran problema del equipo blanquiazul «fue la racha de siete partidos en los que no ganamos. Era el mes clave y los malos resultados nos dejaron casi sin margen en las jornadas decisivas del final. Para complicarnos más las cosas se juntaron muchas bajas en el equipo y pagamos la factura». El jugador opina que «la plantilla es algo corta y las ausencias se juntaron en el peor momento, hemos afrontado más de un partido con 14 y 15 futbolistas. Es normal que se pague el esfuerzo».
Un jugador implicado
Implicado como pocos con el equipo en el que cumple su primera temporada, Oli no se ha perdido partido pese a estar de baja. Estuvo en la matinal de Noreña y vio a sus compañeros «reventados» tras jugar el domingo contra el Ribadesella. «Hay que destacar la actitud de los chicos, el equipo estaba debilitado por las bajas y porque en el campo más de uno estaba casi cojo. Teníais que verlos al final del partido en el vestuario, lo dieron todo pese a las circunstancias adversas». El sábado pasado no llegaba con los dedos de una mano para contar las bajas que tenía el Avilés en su partido con el Ribadesella. El domingo, en el Juan Antonio Rabanal de Oviedo, Pole recupera efectivos, hasta el punto de que serán dos las ausencias. Rubén y Oli, que no ha superado su alergia primaveral, son los únicos descartados para el choque con el Covadonga.
Los demás podrán participar del partido, entre ellos los sancionados Mimi y Diego, y Roberto, que ayer ya se reincorporó a las sesiones sin resentirse de su contractura en los aductores. Su compañero de ataque, Héctor, tampoco se resentía de las molestias por las que fue reservado en la primera parte del partido con el Ribadesella.
Dani Gala y Borja, trabajaron el martes al margen del grupo por unas molestias a modo de precaución. La sesión de ayer fue recuperatoria, con partidos reducidos, y tras el descanso de hoy la cita es mañana en el Suárez Puerta, a las 19.30.