Miércoles, 16 de mayo de 2007
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Muere un operario de conservación de las vías arrollado por un tren en La Pedrera
José Manuel Pérez, de 47 años, no escuchó la llegada del convoy debido al ruido de la pala excavadora que reparaba
Vídeo de CANAL 10 TV
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Un operario de conservación de las vías de Feve falleció a las cuatro de la tarde de ayer en Fontaciera (La Pedrera) al ser arrollado por un tren de pasajeros que realizaba el trayecto Laviana-Gijón. José Manuel Pérez Bueno, de 47 años y vecino de Trasona (Corvera), era trabajador de Icma, subcontrata de la empresa ferroviaria. En el momento del siniestro se encontraba próximo a la vía supervisando una pala excavadora que se había averiado la noche anterior.

Según apuntan las primeras hipótesis, la víctima no se percató de la llegada del tren debido al ruido de funcionamiento de la maquinaria pesada que estaba arreglando junto a otro compañero. A su paso, el convoy número 4.918 le golpeó violentamente, haciendo que el hombre saliese despedido varios metros hacia el margen derecho de la vía férrea. Vestía el chaleco amarillo reflectante de seguridad y botas de faena.

Fue su propio compañero quien telefoneó a los servicios de emergencia del Principado. Los facultativos médicos que se trasladaron al lugar de los hechos en una UVI móvil sólo pudieron certificar su muerte. El fallecimiento se produjo de manera instantánea como consecuencia del fuerte impacto y nada pudieron hacer para salvarle la vida. El cadáver quedó tendido durante más dos horas sobre un montón de piedras hasta que el juez ordenó su levantamiento. En ese periodo de tiempo fueron muchos los episodios dramáticos que se vivieron mientras iban llegando a Fontaciera compañeros del trabajo, directivos de Icma e incluso un hermano del fallecido, quien trabaja en la empresa desde hace años.

«Era una persona muy querida en la empresa, llevaba con nosotros trabajando treinta años y era un profesional muy cualificado», explicó en el lugar de los hechos Vicente Barquilla, director de Icma.

La fatalidad y la casualidad quisieron que José Manuel Pérez Bueno estuviese en su lugar de trabajo a pesar de que no era su horario habitual. «Las labores en las vías se hacen por la noche, pero él había venido hasta aquí para ver lo que le ocurría a una pala que se había estropeado la noche anterior; aún no sabemos cómo ha podido sucederle esto porque era una persona muy cualificada y que llevaba toda la vida haciendo lo mismo», apuntó Barquilla.

Señales acústicas

Feve ha abierto una investigación para esclarecer lo sucedido. Según fuentes de la empresa ferroviaria, el maquinista del tren -que circulaba en dirección a Gijón-, accionó el freno de emergencia y las señales acústicas. Pero no le dio tiempo a detenerse en el lugar y lo hizo unos metros adelante.

Joaquín Menéndez, propietario de una casa próxima al escenario de la tragedia, explicó: «Escuché el silbato del tren y el ruido de la pala, de repente se paró todo y empecé a oír voces; cuando salí vi que se paraba el tren y que bajaba un hombre que debía de ser el conductor y se dirigía hasta donde estaba el atropellado». Al poco tiempo, según relata, llegó «una ambulancia y más personas que debían de ser compañeros del muerto».

El cadáver del hombre fue trasladado al tanatorio de Cabueñes, donde a última hora de ayer se esperaba que el forense le practicase la autopsia.

 
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