Miércoles, 16 de mayo de 2007
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TELEVISIÓN

CRÍTICA DE TV
Círculo
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Fuerte varapalo para 'Círculo rojo', la nueva serie española de Antena 3, que la semana pasada ya empezó mal y ahora, tras su segunda entrega, baja a una cuota de pantalla del 11,5% y se queda colgando de la cifra límite de dos millones de espectadores, con los pies colgando sobre el vacío. Sigue llamando la atención que esta serie haya ido a programarse precisamente en la noche del lunes, es decir, en la franja horaria más áspera y difícil de toda la 'parrilla', donde 'CSI' y 'Mira quien baila' llevan años repartiéndose a unos espectadores que, por su parte, tributan a ambos productos una fidelidad más propia de la 'devotio ibérica' que del consumo televisivo.

En un entorno así, con rivales tan feroces, sería realmente milagroso que un producto nuevo tuviera la menor oportunidad, incluso si fuera un producto excelente, cosa que 'Círculo rojo' no es; estamos ante una serie de factura decente y nivel respetable, pero nada más que eso. Las malas lenguas dicen que Antena 3 ha puesto ahí 'Círculo rojo' precisamente para quemarla, para agotarla, para que no levante cabeza, para sofocarla y que no quepa una segunda temporada. Igual es verdad, pero a mí me resulta inconcebible. Más bien creo que Antena 3 realmente pensó que una oferta nueva podía romper un escenario ya demasiado inmóvil. Si ese era el cálculo, es obvio ha sido erróneo.

'Círculo rojo' no tiene suficiente fondo para semejante empresa. Es verdad que el guión deja de vez en cuando cosas sabrosísimas. Por ejemplo, ese momento en el que las perpetuamente agobiadas protagonistas, investigando en una clínica, sienten un exceso de stress y una de ellas declara: «A mí esta clínica de reposo me cansa». Como el relato es extremadamente dramático, lo último que se espera uno es un rasgo humorístico de ese tipo; la incongruencia lleva a pensar que se trata de un error de los guionistas, lo cual tiene todavía más gracia.

Fuera de esos (escasos) momentos de extravagancia, la verdad es que 'Círculo rojo' te deja agotado: todo el tiempo está pasando algo terrible. Ahora bien, es imposible que pasen cosas terribles todo el tiempo; no porque las cosas no sean terribles, sino porque la capacidad de digestión del espectador tiene un límite. Cansa casi tanto como esa clínica de reposo.

 
Vocento

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