Es de Cimadevilla «de toda la vida». Su bisabuela, de la plaza de La Corrada. Su sueño, dice, era comprar una casa en el barrio y lo ha conseguido. Pero no vivirá en ella. Al menos, no de momento. Porque la intención ahora es sacarle todo el partido posible, y lo conseguirá como tantos otros propietarios gijoneses: alquilando su piso durante los meses de verano. Julio Zapatero es «novato» en el negocio, pero tiene las cosas muy claras. Su anuncio está colgado en internet desde hace pocos días: «Gijón. Cimadevilla. De 80 a 120 euros al día según temporada». Y su teléfono móvil. Al día siguiente recibió la primera llamada, desde Barcelona.
Su piso es un bajo en la calle de la Batería que, cuando lo compró a medias con su novia, llevaba cerrado dos años. El inmueble acaba de cumplir 60 años. Por eso, ha decidido tirarlo abajo entero y reformarlo por completo. En ello está, dedicándole todas las horas que puede, porque quiere tenerlo listo para julio. Al menos, para la segunda quincena. 'Vende' la zona y las vistas y defiende que el precio es justo. No en vano, se ha informado: en la calle de Honesto Batalón, 1.500 euros el mes de agosto. En Poniente, 600 euros la semana. Y eso, sólo de casos que él conoce. Además, Julio explica que consultó internet para saber cómo está el mercado veraniego en Gijón.
Y lo cierto es que está caro. «Junio, julio, primera quincena de setiembre. Reconquista, 3. 10 minutos de la playa. Junio y setiembre, 400 euros la quincena. Julio, 500 euros la quincena o 900 el mes». «Plaza de toros, por quincenas, 800 euros. Julio, agosto, setiembre». «Lado playa y parque de Isabel la Católica. Tres habitaciones, salón, dos baños. Julio, 1.700. Agosto, 1.800. Setiembre, 950».
Son todo ejemplos de anuncios encontrados en internet. «Adosinda. Sólo disponible ya para junio. 600 euros la quincena. 1.000 el mes». «1.500 euros el mes. Piso a 200 metros de la playa de San Lorenzo. 70 metros cuadrados. Dos habitaciones».
Por temporadas
La lista es larga y las cifras, también. Julio lo sabe y por eso quiere aprovechar. Ha decidido alquilar su piso por temporadas, como tantos otros: de octubre a junio, a estudiantes y profesores y en verano, a turistas. El doble o el triple de dinero, por el mismo piso. Por contra, hay otros propietarios que prefieren un mismo inquilino durante todo el año. Dicen que es por seguridad, por temor a que el hecho de estar poco en el piso les lleve a tener menos cuidado con él. Aseguran que eso no compensa y prefieren un ingreso seguro, aunque menor, durante todo el año.
Y los hay, incluso, que no sólo están dispuestos a correr ese riesgo, sino que se pueden permitir mantener la vivienda cerrada el resto del año. O, como explica Julio, los que en agosto vuelven a casa de sus padres para alquilar su piso a los veraneantes. Quizás por 120 euros al día, 840 por una semana, más de uno se lo pensaría.