La Asociación de Vecinos Fumeru, de El Llano, se encuentra a la espera de una decisión municipal sobre los usos que se le darán al viejo centro municipal del barrio, una vez que sus dependencias han sido trasladadas al nuevo Centro Municipal Integrado, en servicio desde principios de mayo. Insiste en la necesidad de contar con una nueva sede debido «que la actual es muy pequeña para un colectivo vecinal de más de 2.000 socios y nos limita para desarrollar actividades», asegura su presidente, Antonio Villabrille. Pedro Sanjurjo, concejal de distrito, ya conoce de primera mano las necesidades de Fumeru y los vecinos esperan que una de las tres partes en las que se dividirá el antiguo inmueble sea para ellos.
Son numerosas las asociaciones y colectivos que han trasladado al Ayuntamiento su deseo de trasladarse a alguna de las dos partes del viejo centro municipal que restan por repartir, puesto que la tercera será para uso del Sporting. «Esperamos que el Consistorio tenga en cuenta nuestra situación actual y confiamos que nos ceda un local en el inmueble porque realmente lo necesitamos», señala Villabrille, quien solicita que la nueva ubicación de Fumeru esté situada en la planta baja «puesto que muchos de nuestros socios son gente mayor a la que le cuesta subir escaleras».
«Nuestro sede actual no tiene ventilación y no supera los 80 metros cuadrados, los que nos imposibilita para desarrollar muchas de las actividades que queremos llevar a cabo», relata el presidente vecinal. El local, situado en la calle de Río de Oro, 17, cuenta con dos pequeñas oficinas (una para la directiva y otra para la vocalía de la mujer), una sala para la asamblea, un cuarto pequeño para el masajista y dos baños. «En la oficina de la directiva entran sólo 5 personas cuando somos 16, por lo que tenemos que hacer las reuniones en la asamblea a contrarreloj para no molestar a las personas que tienen cursos o talleres», asegura.
Satisfechos con el nuevo
En lo que respecta al nuevo centro municipal, Fumeru se muestra muy satisfecho con el resultado final. «Estamos muy contentos por cómo ha quedado. Era una cosa muy esperada por todos los vecinos», comenta Vilabrille. «Por fuera parece que no tiene importancia, pero una vez dentro puedes ver todas las posibilidades que ofrece, como una sala de lectura para 150 personas o la biblioteca», añade.
Como única pega, los vecinos consideran que el teatro, con capacidad para 160 personas, es algo pequeño para un barrio tan popular como El Llano.