Llegó a las seis de la mañana provisto de una pancarta, una bolsa de deporte con papeles y objetos de necesidad y un paraguas por si el tiempo no acompaña. Rafael Menéndez, vecino de Cudillero de 38 años, inició ayer una huelga de hambre frente a la Casa del Mar de Gijón «para luchar por mis derechos y los de todas las personas que viven de la mar». Este percebero natural de Oviedo, incapacitado para trabajar por un trastorno de la personalidad, considera que su pensión, 617 euros tras la última subida, «es insuficiente para vivir» y solicita que las personas que trabajen en el mar tengan «unas pensiones dignas». No es la primera vez que inicia una huelga de hambre, pues en 2004 realizó otra en ese mismo lugar. Entonces protestaba contra «un parte erróneo del Instituto Social de la Marina que me devuelve cotizaciones a la empresa familiar, por lo que me solicitaron la devolución del supuesto cobro indebido de las prestaciones. En total era un millón y medio de pesetas, un dinero que yo no tenía», comenta.
Su abogado no fue capaz de demostrar ante los tribunales este error y le denegaron «la pensión de invalidez absoluta para mi trabajo habitual como mariscador en 2000». Por ello solicitó un procedimiento contencioso-administrativo de responsabilidad patrimonial a Trabajo, que vino denegado, por lo que inició dicha huelga, que duró poco menos de tres horas gracias a los responsables de la Casa del Mar, «en especial de Ángel Luis Fernández Castañón», dice. Tras cotizar como redero los cinco años que reclamaba la ley «gracias a las ayudas de mis familiares», consiguió la incapacidad por «trastorno de la personalidad a raíz de la persecución continua que me hacía el servicio de vigilancia pesquera», asegura.
Ayer pasó la noche a la intemperie y asegura que aguantará hasta el final. Las muestras de cariño que recibió ayer de muchos vecinos le animan a seguir adelante.