«Los profesionales del Hospital de Cabueñes le damos la bienvenida y ponemos a su disposición unos servicios de calidad». Este mensaje no lo lanza el personal de recepción del centro sanitario, ni las enfermeras de planta o el médico de guardia. Se cuela en las habitaciones de los enfermos a través de los televisores, acompañado de una suave melodía y unas imágenes promocionales que durante casi 10 minutos envuelven a los pacientes en el ambiente hospitalario. Sea cual sea su estado de salud.
Desde la primera piedra colocada en el edificio durante la década de los sesenta hasta los últimos cajeros para recargar la tarjeta ciudadana. La película realiza un exhaustivo repaso por las instalaciones y servicios del hospital. Se proyectará en el momento en el que el enfermo entre en la habitación. Eso sí, «será el usuario quien decida verlo o no; no obligamos a nadie», explicó ayer Juan José Alonso, subdirector de Gestión del Hospital de Cabueñes, en la presentación del vídeo al personal del centro.
La iniciativa forma parte del plan de confortabilidad anunciado por el Servicio de Salud del Principado hace ahora dos años. «Lo que se persigue es que el usuario esté lo más cómodo posible y conozca el edificio y también todas las posibilidades que se ofrecen», apuntó el gerente, Juan José Martínez Cossent. La que se vio ayer no fue la versión definitiva de la cinta. En el auditorio, el gerente pidió «la ayuda de los médicos y enfermeros para que este vídeo represente a todos».
Posibles cambios aparte, la narración de la voz 'en off' -con importantes similitudes a las que anuncian complejos vacacionales- menciona «la necesidad de guardar silencio, respetar a los pacientes, cumplir los horarios de visita y no exceder el cupo de dos acompañantes por enfermo». Pasados los diez minutos de visualización, al paciente le quedará claro dónde está la cafetería -a la cual no puede acceder- , que puede requerir los servicios del capellán durante las 24 horas del día o que a partir de las diez de la noche la puerta principal del hospital permanecerá cerrada «por su seguridad». Cada usuario podrá accionar el vídeo tantas veces como desee, aunque deberá tener en cuenta -como reza la propia proyección- que «el uso de la televisión está supeditado al consentimiento del compañero de habitación».
Ésta no fue la única iniciativa presentada ayer y que busca incrementar la comodidad del paciente durante su ingreso hospitalario. A partir del próximo martes, 22 de mayo, los usuarios podrán elegir su comida y cena. Ese día entrará en vigor el 'menú opcional', una forma de que «el enfermo pueda seleccionar lo que desea comer y no se vea obligado a ingerir algún alimento que no le gusta», apuntó Juan José Alonso.
Cuatro platos a elegir
La medida podrá beneficiar aproximadamente al 25% de los pacientes del Hospital de Cabueñes, esto es, en torno a 80 ó 100 personas ingresadas. El subdirector de Gestión del centro calcula que el 75% restante se ve sometido a una dieta especial prescrita por los facultativos médicos.
Será el personal experto en dietética quien haga un seguimiento personalizado y pregunte a los enfermos -«a pie de cama»- el menú que prefiere para el día siguiente. Se podrá escoger entre dos platos de primero y otros dos de segundo. El postre será común para todos. Los dietistas recorrerán las plantas del hospital entre las 14 y las 16 horas y apuntarán en un ordenador personal la selección particular. Los datos irán directamente a un sistema central encargado del operativo de cocina, donde trabajan unas 50 personas.
La nueva iniciativa afectará «sustancialmente» a la forma en la que el centro gestiona los menús. «Contamos con cocinas propias y los platos se elaboran directamente aquí, con lo que ahora habrá que llevar a cabo cambios organizativos a varias bandas y efectuar un esfuerzo considerable que repercutirá directamente en la satisfacción del paciente», afirmó Alonso.
En el Hospital de Cabueñes se elaboraron en 2006 un total de 139.001 menús. Esa cifra se mantendrá previsiblemente a lo largo de este año pero la variedad de platos se multiplicará por dos. Un paso hacia el confort que comienzo por el estómago.