Cientos de kilos de escombros sobre su cuerpo, y un delicado y exitoso rescate llevado a cabo por los Bomberos. Gil G. F., un operario de la empresa Solonorte de 46 años y vecino de Langreo, que trabajaba en el derribo manual del número 89 de Fuertes Acevedo, resultó ayer herido de gravedad al desplomarse sobre él la fachada en la que trabajaba.
Los hechos ocurrieron a las 10.45 de la mañana. En el interior del edificio trabajaban Gil G. F., en la primera planta, y otros tres operarios en la baja y en la trasera del edificio. Según el relato de uno de sus compañeros, el tramo de la fachada en la que trabajaba la víctima se volvió inestable, «Gil intentó evitar que cayera a la calle y se vio arrastrado».
Se precipitó al vació, mientras cascotes y grandes trozos de la fachada se desplomaban sobre el andamio, que no cedió, y sobre su cuerpo, que quedó atrapado.
Cinco minutos después llegaron los bomberos: tres camiones (la autobomba, el multisocorro y el de carga) y diez funcionarios. A la vez, lo hacía la UVI móvil, que estabilizaba a la víctima bajo los escombros.
La situación era «muy complicada», recordó José Manuel Torres, jefe del servicio. El cuerpo estaba atrapado «y había que tratar de rescatarlo, evitando que otros cascotes cayeran sobre él». Tras una hora de intenso y arriesgado trabajo, que combinó el uso de una pluma y puntales, los sanitarios rescataban el cuerpo. Durante todo el tiempo que duró la intervención, el herido permaneció consciente.
Con heridas en ambos brazos, el derecho «machacado», y una profunda herida en la cabeza, fue trasladado al servicio de Urgencias del Hospital Central, donde fue intervenido. Fuentes del centro sanitario señalaron que su «estado es grave, pero no se teme por su vida», e insistieron en que, pese a las múltiples fracturas sufridas, el operario no perderá el brazo.
El concejal de Licencias y Seguridad Ciudadana, Jaime Reinares, confirmó, al pie del edificio siniestrado, que la licencia para la demolición estaba en regla, y que el mismo había sido declarado en ruina tras hundirse el tejado. Los edificios colindantes no sufrieron ningún daño. Reinares elogió la «rápida» actuación de Bomberos y su «profesionalidad» en el rescate del obrero atrapado.