Viernes, 18 de mayo de 2007
Registro Hemeroteca

en

CONTRAPORTADA

Contraportada
«De pequeño yo también quería ser futbolista»
El bailarín Igor Yebra llenará hoy el Jovellanos con la representación de 'El lago de los cisnes' en compañía del 'Ballet Nacional de Lituania'
«De pequeño yo también quería ser futbolista»
BAILARÍN. Igor Yebra representará hoy 'El lago de los cisnes' junto al Ballet Nacional de Ucrania. / EFE
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Pocos escenarios del mundo le quedan por pisar a sus zapatillas de ballet. Con trece años, Igor Yebra (Bilbao, 1974) abandonó su ciudad natal para cumplir un sueño. Dos décadas después y tras cientos de representaciones con las compañías de danza más importantes del mundo, su gran aspiración: ser bailarín profesional se ha cumplido con creces. Hoy es una de las figuras más importantes a nivel mundial y llena teatros en su propio país. El último, el Jovellanos que ha colgado el cartel de 'no hay billetes' con una semana de antelación. Los más afortunados podrán disfrutar hoy, a partir de las 20.30 horas, de 'El lago de los cisnes' con el bailarín vasco como solista y acompañado del Ballet Nacional de Lituania.

-Parece que para usted es habitual llenar teatros con una representación de danza clásica...

-Sí tanto el año pasado con el Quijote como esta temporada con 'El lago de los cisnes' estamos teniendo un gran éxito de público. 'El lago de los cisnes' atrae a todo tipo de público. Es una obra cumbre en el repertorio de clásica y mucha gente tiene curiosidad por verla. Los clásicos en el mundo del arte, educan al público.

-No resulta contradictorio que haya tenido que labrarse una carrera fuera y, sin embargo, el público en este país llene teatros...

-Sí es un poco contradictorio. La explicación es que hace treinta años el ballet de repertorio no existía aquí. En este sentido soy positivo y creo que las cosas poco a poco empiezan a cambiar. Si el público sigue respondiendo llegará el día que podremos crear nuestros propios espectáculos.

-Usted ya ha puesto su granito de arena con la Escuela de Danza que ha creado en Bilbao

-La verdad es que ha tenido una gran acogida. Empezamos en septiembre pasado y es todavía pronto para hacer balance. Habrá que esperar dos años para hacer una valoración más amplia.

-A lo mejor logra que los niños prefieran ser bailarines que delanteros del Athletic...

-No, no creo que llegue a tanto (risas). El fútbol atrae mucho. Yo de pequeño también quise ser futbolista.

-Hay mucho de Billy Elliot en los comienzos de Yebra...

-Elliot no deja de ser una película. Por suerte tuve unos padres que me educaron en una formación clásica en pintura y música.

-¿A quién admira como bailarín?

-Mi ídolo siempre fue Fred Astaire. ¿Ojalá algún día bailase como él!

-Tras recorrer medio mundo, ¿dónde se siente profesionalmente más a gusto?

-Allá donde me ofrezcan trabajo estoy a gusto. Para mi bailar es como respirar. Yo necesito comunicar un sentimiento y lo hago bailando.

-¿Se cura el nacionalismo viajando?

-Viajar te abre los ojos, la mente, y el espíritu. Al fin y al cabo nacer en un lugar u otro es un hecho circunstancial. Tenemos suerte de haber nacido en un país con una gran calidad de vida. Muchas veces la gente debería recapacitar un poco antes de hablar. Lo bueno de los de Bilbao es que nacemos donde queremos (risas).

-¿Por qué aquí son más populares los bailarines que las bailarinas?

-El público femenino es más pasional. Demuestran mucho cariño por nosotros.

-En los medios muchas veces su nombre viene asociado al de su ex mujer Anne Igartiburu, ¿no le da rabia que aquí interese más la vida privada que la danza?

-Allá cada uno. No soy quien para dar este tipo de valoraciones. Siempre he sido muy respetuoso con todos estos temas.

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Master El Correo


Canales RSS