Haendel nace en 1685, en Halle, Alemania, el mismo año en el que vino al mundo su compatriota Juan Sebastián Bach. Al igual que Bach, Haendel se formó en la más rígida tradición musical germana; al igual que Bach, Haendel fue un virtuoso del órgano y el clave, poseía el don de la improvisación y tenía una voluntad inquebrantable; al igual que Bach, murió casi ciego. La obra de Bach cayó en el olvido hasta la exhumación que de ella se hace en el siglo XIX y XX. La admiración por Haendel nunca decayó. Los lectores de EL COMERCIO podrán comprobar en profundidad todas estas diferencias este domingo en la nueva entrega de la 'Gran Selección de la Deutsche Grammophon', dedicada a Haendel, que se ofrece conjuntamente con el diario por 9.95 euros,
Haendel trabajó en Alemania, en Italia y, desde 1713 a 1759, el año de su muerte, en Inglaterra. En este país, además de óperas y oratorios crea una modalidad de música sinfónica destinada a públicos amplios generalmente cortesanos, y que se interpretaba al aire libre. Un ejemplo de esta música son los 'Conciertos para los reales fuegos artificiales', compuestos en 1749 para celebrar la firma de la paz de Aquisgrán por lo que se ponía fin a la guerra de Sucesión austriaca. La obra, incluida en el primer disco de la promoción de EL COMERCIO, acompañaba al espectáculo de fuegos artificiales que se celebraron en el Green Park de Londres, debía competir con los voladores, los ruidos de los fuegos y el aire libre, por lo que necesitaba unos dispositivos orquestales imponentes para la época: nueve trompetas, nueve trompas, veinticuatro oboes, doce fagots, cuerda y tres pares de timbales. La 'Música acuática' es un conjunto de tres suites sinfónicas, compuestas para una fiesta real, el 17 de julio de 1717.
El segundo disco está dedicado a una selección de arias y corales del oratorio 'El Mesías'. Ante el fracaso de algunas de sus óperas, Haendel intentó el éxito en un nuevo género en el que se encuadra 'El Mesías', el oratorio. La versión que se ofrece en esta promoción logró el premio Penguin en 1997.
El aficionado asturiano ya pudo escuchar esta temporada, en el Auditorio Príncipe Felipe, a la Orquesta Orpheus con la violinista Janine Jansen. Es un grupo versátil y con una peculiaridad: funciona sin director.
Respecto a Trevor Pinnock y The English Concert Choir son un conjunto de referencia en las interpretaciones barrocas.