Cuando alguien dice que ahora ya no se hacen películas tan buenas como las de antes, suele suceder que o bien ha dejado de frecuentar el cine hace tiempo, o bien ha perdido ya el verdadero interés por él. «Ya no se hace cine como el que se hacía», dice un trajeado señor de mediana edad, arquetipo del buen burgués, a la dependienta de la multitienda donde acostumbro a hacer parte de mis compras de cine. «Ya no se cuentan grandes historias como en las películas de antes», añade mientras dice buscar un filme clásico que no encuentra por ningún lado. Al verlo con tantas ganas, los que allí guardamos cola le pedimos algún dato significativo de ese título cuya compra se le resiste. Nos explica que «es una película, en blanco y negro, donde sale Cary Grant con una rubia y un submarino».
'Destino Tokio' (Delmer Daves, 1943) se ajusta a la descripción, así que le contamos el argumento. Pero no, esa no es la peli. Con Cary Grant, submarino y rubia sólo nos queda ya 'Operación Pacífico' (1959), la comedia de Blake Edwards. Aunque ésta en color. Y como el señor nos mira raro tras peguntarle si al submarino lo acababan pintando de rosa, nos damos cuenta de que ese tampoco es el filme que busca.
De pronto, a nuestro cinéfilo anclado en otras épocas se le enciende una bombilla sobre la cabeza: «¿Ah, y el submarino va por la selva!». ¿Un submarino por la jungla? Si bien nos desconcierta durante unos instantes su nueva pista, ésta resulta ser definitiva. Mientras la chica que me acompaña sale pitando en pos del dichoso DVD, por los gestos veo que algunos ya nos hemos caído del guindo. ¿No había dado ni una el tío! La película no es en b/n, sino en color; Cary Grant acaba siendo Humphrey Bogart; la rubia es más bien la pelirroja Katharine Hepburn; y en lugar del submarino hay un barco. Al tiempo que le da al buen señor 'La Reina de África' (John Huston, 1952), mi amiga me arrastra del brazo diciéndome: «Venga, a la sección de librería como tiros, no sea que alguien pida las aventuras del gordo y el flaco y tengamos que alcanzarle 'Don Quijote'». Anécdotas aparte, ¿claro que ahora ya no se hacen películas como las de antes! Los buenos filmes actuales (que, por otra parte, hay que saber buscar) no son mejores ni peores que los del pasado: simplemente son hijos de la época a la que pertenecen. De no ser así, el cine estaría muerto, fosilizado.