El 22,3% de los más de 8.000 alumnos que tenía el campus de Gijón el curso pasado abandonaron los estudios antes de finalizar la carrera. Aproximadamente 1.700 jóvenes, casi una cuarta parte de los matriculados en las 19 titulaciones que se imparten en las siete escuelas, propias o adscritas, decidieron cerrar los libros antes de tiempo sin llegar a obtener título alguno. Y como elemento ilustrador compensatorio, solo diez de cada cien alumnos termina la carrera en el tiempo preciso. Los demás acumulan retardos de 1,79 años.
Nadie sabe las razones. Unos apuntan al desencanto, otros a la exigencia, otros a la capacidad, la mayoría al absentismo y los más optimistas a la obtención de un trabajo antes de tener el título, extremo que propician especialmente las carreras técnicas. En cualquier caso, los datos de rendimiento académico en el campus en el curso 2005-2006 señalan que la Escuela Superior de Marina Civil lidera la interrupción de los estudios con una tasa del 36,7%. O, lo que es igual, que 153 de sus 419 alumnos no llegaron a terminar la carrera. Fuentes de la propia escuela han señalado que esos resultados no son consecuencia de las aulas, sino de la dureza de la profesión, que ya en sus estadios formativos exige un largo periodo de navegación, lo que convierte esta carrera en un caso singular. Incluso a la hora de evaluar los retardos, entendiendo como tales el tiempo que un alumno tarda en terminar la carrera por encima de su duración, y que en Marina Civil se eleva a 3,7 años, casi la más alta del campus. «Es una cifra engañosa, porque el diploma no se obtiene sin haber cubierto el tiempo de navegación y eso engorda los resultados», justifica el director, Rafael García.
De cerca, con una tasa de abandono del 33,3%, le sigue la Escuela Universitaria de Relaciones Laborales, adscrita a la Universidad de Oviedo y financiada por el Ayuntamiento de Gijón, y la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Informática, que con un 30,5% de abandono concentra los resultados más problemáticos de todo el campus. No sólo por ser la segunda más alta de los centros propios de la Universidad de Oviedo en Gijón, sino por que en el último año ha experimentado un fuerte incremento sobre el curso 2004-2005. Ha pasado de un abandono de un 22,4% a otro de 30,5%, que queda muy lejos del obtenido en la Escuela de Ingeniería Técnica Informática de Oviedo, que registró menos de la mitad: un 14,3%, seis puntos menos que el curso anterior.
El caso de Informática
En esa misma línea, solamente el 0,5% de los alumnos de Informática de Gestión aprueba los tres cursos de que consta la carrera año por año y el 0,6% de los de Informática de Sistemas, lo que se traduce en que la primera especialidad acumula un retardo de dos años y la segunda, la más demandada, de 1,8. En ambos casos, los resultados de la escuela de Oviedo son mejores. Contabiliza una tasa de graduación de 2,7% en Gestión y del 2,7% en Sistemas, y un retardo de 0,5% en Gestión y 0,4% en Sistemas. Se da la circunstancia de que los alumnos de la escuela de Oviedo protagonizaron ruidosas protestas contra las bolsas de suspensos, que supusieron un seguimiento por parte del Rectorado de numerosos profesores adscritos al departamento de Matemáticas.
La luz de Enfermería
La Escuela Politécnica Superior de Ingeniería ha incrementado también el número de alumnos que han abandonado sus estudios antes de terminarlos. Uno de cada cuatro que los empieza, el 25,6%, no los acaba, pero es que el curso pasado eran el 24,8%, y hace dos el 32,3%. Las cifras se reparten entre las tres titulaciones que aglutina: los ingenieros industriales, los de telecomunicación y los informáticos superiores. Y algo debe de tener la informática, porque da igual que sea técnica que superior: los resultados son los más abultados. Para una carrera que el plan de estudios condensa en dos años, como todo título de segundo ciclo, los alumnos echan seis, con un retardo registrado de 4,07 años, el más alto, con diferencia, del campus y de toda la Universidad de Oviedo.
Ante un panorama de resultados negativos, la única luz la irradia la Escuela Universitaria de Enfermería, adscrita también, pero que, como toda la rama sanitaria de la Universidad de Oviedo, exhibe mejores resultados. Tiene una tasa de abandono de sólo el 1%, la más baja del campus y de sus tres últimos años, y más de la mitad de sus alumnos, el 51% terminan los estudios a su debido tiempo, por lo que solo acumula un retardo del 0,2%. Todos los analistas han coincidido en señalar que los resultados en ciencias de la salud se deben a la elevada nota de corte que precisan para matricularse, lo que concentra en sus aulas a los mejores estudiantes y a los más motivados.
Telecomunicaciones y Telemática, las dos carrera más jóvenes del campus, llevan un desarrollo algo dispar. Mientras en la primera se gradúan a tiempo el 6,45 y el resto acumula un retardo de 0,65 años, en la segunda sólo se gradúan el 1,2% con un retardo de 0,93%. Peores resultados en la carrera media que en la superior.
La Escuela de Ingeniería Técnica Industrial, la única del campus que mantiene numerus clausus en alguna de sus titulaciones, ha tenido en 2005 un abandono del 20,2% y parece que concentra sus dificultades en las especialidades de Electricidad y Electrónica, que son las que acumulan un retardo de dos años. Un comportamiento similar al del resto del campus, que tradicionalmente, por impartir enseñanzas técnicas, ha tenido las tasas de graduación más bajas y los retardos más constantes por la lectura del proyecto fin de carrera.
Pero en realidad, los mitos se van cayendo, porque en la carrera de Empresariales, que pertenece al grupo de las ciencias jurídico-sociales, sólo se graduaron el 9,21% de los alumnos con un retardo de dos años en terminar la carrera.