Es obligatorio desde marzo de 2006, después de varias prórrogas concedidas. Ahora, poco más de un año después de que el Gobierno del Principado diera el ultimátum para que los perros estuvieran identificados con microchip, 15.796 de ellos ya lo tienen. A pesar de este registro, es difícil saber cuántos canes todavía no cuentan con esta especie de DNI bajo la piel, ya que no existe una cifra totalmente fiable.
El Ayuntamiento de Gijón cuenta con un censo, trámite independiente de la identificación con microchip, que debe realizarse en una clínica veterinaria y que pasa al Registro de Identificación de Animales del Principado de Asturias (RIAPA). Ambos trámites son, en principio, de carácter obligatorio, aunque tanto en la administración local como en la regional son conscientes de que no en todas las ocasiones se cumplen con los dos requisitos. A veces, con ninguno.
Es en el RIAPA en el que están registrados los 15.796 perros -de los que 529 son de alguna de las razas consideradas potencialmente peligrosas-, pero en el que también se tienen constancia de 113 gatos, 18 caballos, 14 hurones así como de otros 13 animales de los que no se especifica la especie a la que pertenecen.
La diferencia entre ambos registros se ve claramente en el caso de los perros potencialmente peligrosos: mientras el Ayuntamiento gijonés tiene constancia de 671 individuos, el Ejecutivo autonómico ha registrado a 529, lo que significa que al menos 142 de estos perros no tienen aún el microchip obligatorio.
Gran aumento
En cualquier caso, y sólo en cuanto a canes, se ha producido un gran aumento del número de chips, pues apenas unos meses antes de que entrara en vigor la obligatoriedad, sólo 3.600 perros de los 13.600 que en aquel momento estaban censados tenían ya el microchip.
A pesar de eso, los veterinarios consideran que aún se está lejos de alcanzar la cifra total, de la que se desconoce el alcance, aunque en alguna ocasión se ha llegado a hablar de 40.000 canes. Varios profesionales consultados por EL COMERCIO aseguran que un 50% o más de sus 'clientes' no tiene aún ese mecanismo de identificación, que permite, entre otras cosas, localizar al dueño de un perro perdido en cualquier lugar de España o saber si ha sido abandonado. Porque el chip -que tiene el tamaño de un grano de arroz y se implanta mediante una inyección subcutánea- tiene una serie numérica de 15 dígitos y queda ligado a una ficha registrada en una base de datos con información de toda España y también de Europa.
En ella constan todos los datos del animal, así como nombre y número de colegiado de su veterinario. Según la normativa de la comunidad autónoma asturiana, los propietarios que no hayan identificado así a sus canes se enfrentan a sanciones que van desde los 600 hasta los 3.000 euros.
Hurones y caballos
En cuanto a los hurones, animal cada vez más de moda, para ellos es obligatorio contar con el microchip. Pero, por contra, en el censo municipal no hay ninguno registrado. No es obligatorio, por el momento, para el resto de animales, aunque algunos propietarios empiecen a identificar de esta forma, por ejemplo, a los caballos, porque algunas aseguradoras así lo solicitan.