Lunes, 21 de mayo de 2007
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OVIEDO

MIGUEL MORO, ESCRITOR
«Las palabras de Calatrava sobre las torres de Buenavista son un aviso a navegantes»
En 'Oviedo detrás de la fachada' acusa al Consistorio de llevar a cabo «una política que desplaza a los habitantes de la ciudad y los reemplaza por otros con mayor renta»
«Las palabras de Calatrava sobre las torres de Buenavista son un aviso a navegantes»
EL LIBRO. Miguel Moro acaba de presentar 'Oviedo detrás de la fachada'. / MARIO ROJAS
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Miguel Moro se define como «un militante antiglobalización y de los movimientos sociales». Desde hace tres años, es miembro de la Asociación Cambalache, desde la que ha escrito textos sobre la deuda externa o el desmantelamiento del mundo rural en Asturias. Ahora presenta un nuevo libro, 'Oviedo detrás de la fachada', que trata, de cerca, las tramas urbanísticas que ha experimentado la ciudad durante las últimas dos décadas.

-Enfrentarse a un libro así no es baladí...

-La idea surgió hace tres años. Queríamos hacer un libro que reflejase la privatización de los servicios municipales en la ciudad. Cuando fue cuajando el tema, nos dimos cuenta de que debíamos tratar también la realidad urbanística de Oviedo y nos pareció útil complementarlo con una visión histórica, para ver las raíces de lo que está ocurriendo ahora.

-El resultado fueron cinco capítulos de lo más crítico, ¿por qué?

-El 'boom' de la construcción no está respaldado por una necesidad real de viviendas, no satisface las necesidades de la gente. Ésa es la gran diferencia con los años 50 y 60. Entonces, la expansión de las ciudades y el crecimiento demográfico justificaba, en parte, las actuaciones acometidas. Hoy nos encontramos casas sin gente y gente sin casas.

-¿A qué responde esta extraña combinación?

-Se adquieren viviendas con fines especulativos, como inversión. Por otro lado, hay un gran porcentaje de jóvenes que se encuentran con grandes problemas para adquirir su primera vivienda y tienen que hipotecarse 40 años.

-Uno de los epígrafes de su libro es '20 años de especulación inmobiliaria'...

-Queríamos descubrir qué procesos sociales hay detrás. Tenemos un claro ejemplo en la atracción creada por Cinturón Verde. Se nos presentó como un pasillo de naturaleza y ahora nos damos cuenta de que lo que se han construido son viviendas. Pretendíamos descubrir qué hay detrás de esa fachada de ciudad limpia, bonita, de ensueño, como dijo Woody Allen, que se nos vende.

-¿Y con qué se encontraron?

-Nos encontramos, por ejemplo, con el Palacio de Congresos. En el libro también tratamos los beneficios que esto ha supuesto para la familia Cosmen, una de las más poderosas de la ciudad. Se edificó sobre una parcela municipal. El Ayuntamiento, en el concurso público, licitó la gestión a Jovellanos XXI, que hizo una inversión de 18 millones de euros.

-Que recuperará...

-Que recuperó, en parte, vendiendo estas parcelas al Principado. PSOE e IU critican el proyecto, pero han hecho que pudiese llevarse a cabo. El hotel, sorpresa, lo llevará un socio de Cosmen. Es una obra en detrimento de los moradores actuales de Buenavista.

-¿Por qué?

-Las palabras de Calatrava sobre el aspecto de las torres de Buenavista, en las que cuestionaba su estética, son un aviso a navegantes de lo que nos espera.

-No tendrá buenas palabras que dedicar al Plan de Fachadas del Ayuntamiento...

-Encaja en una política muy acorde a la que se ha estado realizando estos últimos 15 años. Se basa en el embellecimiento estético, prestando muy poca atención a las reformas estructurales del edificio. Esta política es más proclive a preocuparse de los valores estéticos que de los sociales. Cada vez que un edificio se cae o se vacía, se acompaña de sustitución de unos habitantes por otros, con el objetivo de conseguir rentas más elevadas.

-En algunos lugares, se ha criticado la agresividad de «la piqueta»...

-Estamos en una ciudad cada vez más uniforme, de farola, jardinera y magnolio, que redunda en la pérdida de patrimonio cultural. Todo desaparece bajo la piqueta. Los espacios verdes han sido ocupados por bloques de viviendas, parte de las cuales, insisto, permanecen vacías.

El Fontán

-Tome como ejemplo El Fontán: algunos tachan la reforma de «aberración», pero otros muchos aprueban la actuación.

-El Fontán hay que analizarlo dentro del contexto de la transformación del casco antiguo. Esta ciudad ha apoyado en repetidas ocasiones las políticas de Gabino. Oviedo se caracteriza por ser clasista, de derechas y preocupada por la estética. Tampoco es de extrañar los apoyos que el alcalde cosecha. Mucha gente ha tenido que irse a vivir a Trubia, a El Berrón, a Siero... La ciudad está quedando reducida a los elementos de clase media alta.

-¿Habla de un cambio en la población para acomodarla al modelo de ciudad?

-La ciudad está hecha para las élites. Es cierto que el Fontán estaba en un estado de deterioro, pero éste es muchas veces consentido por el gobierno para poder acometer reformas.

-¿Qué zonas de la capital son las más afectadas por la especulación?

-No hemos tenido acceso a los precios de las compra-venta de las fincas. Lo que está claro es que hay zonas como Rubín, Montecerrao u Olivares, que eran de carácter rural o de marcado cariz popular, que ahora son espacios de lujo.

-¿La situación es más alarmante en Oviedo que en otras ciudades?

-Es una de las ciudades con mayor carestía en la vivienda. Oviedo es el modelo de ciudad que, como dijo Álvarez-Cascos, al Partido Popular le gustaría aplicar en toda España. Es un banco de pruebas de las medidas urbanísticas y de la privatización de los servicios. Vivimos en una especie de laboratorio.

 
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