 PAREJA. Los jóvenes avilesinos no admiten sufrir casos de violencia de género en sus relaciones. / LVA |
|
Imprimir Enviar |
|
| LOS DATOS |
Detección de la violencia
Dar una bofetada en un momento de tensión: sí lo es el 91,4% de las chicas y el 88,3% de los chicos; no lo es el 1,4% por el 6,6% .
Avergonzar a la pareja en público: sí lo es el 98,6% de las chicas y el 90,5% de los chicos; no lo es el 1,4% por el 5,1%.
Que uno siempre decida los planes de la pareja: sí lo es el 27,9% de las chicas y el 38% de los chicos; no lo es el 30,7% por el 28,5%.
Pedir explicaciones constantes a la pareja: sí lo es el 32,1% de las chicas y el 38,7% de los chicos; no lo es el 26,4% por el 31,4%,.
Prohibir a la pareja hacer algo: sí lo es el 32,1% de las chicas y el 44,5% de los chicos; no lo es el 28,6% por el 28,5%.
Responsabilización frente a las agresiones sexuales
Chicas: el 16% cree que algunas mujeres provocan con su comportamiento las agresiones.
Chicos: este porcentaje sube al 24%. |
|
|
|
|
|
|

|
Los adolescentes de la comarca saben lo que es la violencia de género, pero no saben identificar las situaciones conectadas a este fenómeno y, por tanto, carecen de las herramientas adecuadas para prevenirlo. Un ejemplo: el 91% de las jóvenes identifican una bofetada en un momento de tensión como un signo de violencia, pero apenas el 32% la relacionan con que su pareja le pida constantemente explicaciones sobre su vida o le prohíba hacer determinadas cosas porque no son buenas para ella. Y otro: el 16% de las chicas considera que algunas mujeres provocan con su comportamiento las agresiones sexuales, porcentaje que asciende hasta el 24% en los chicos. Éstos son sólo algunos de los resultados del estudio sobre violencia de género desarrollado por la Asociación Xurtir y subvencionado por la Concejalía de la Mujer, cuyos resultados se dieron ayer a conocer. La concejala del área, Ana Concejo, destacó que se trata del primer estudio de estas características realizado específicamente en Avilés, que sí aparece en otros realizados a nivel regional.
El informe, titulado 'Estudio sobre las relaciones afectivas entre adolescentes', se desarrolló entre los meses de diciembre de 2006 y enero de este año en todos los institutos de enseñanza secundaria del concejo, tanto públicos como concertados. En él participaron 277 alumnos de entre 15 y 17 años a través de cuestionarios, y otros 57 en seis grupos de discusión de entre ocho y diez personas. Dos de estos grupos estaban compuestos sólo por chicas, otros dos sólo por chicos y otros dos eran mixtos. Los cuestionarios presentaban nueve cuestiones sobre actitudes sexistas, la visión de las relaciones afectivas, las características de la pareja ideal, estereotipos sobre las relaciones afectivas y la violencia de género, conocimiento de la violencia de género, la vivencia de la violencia de género, el modelo de familia y los objetivos de la vida adulta. Por su parte, los grupos de discusión propusieron debates abiertos en torno a un montaje audiovisual que mostraba una historia sobre una pareja de adolescentes.
Conclusiones
La coordinadora de la Asociación de Mujeres para la Reinserción Laboral Xurtir, Ángeles Castellanos, desgranó las conclusiones del estudio, la primera de las cuales es que los adolescentes no comprenden el fenómeno de la violencia de género. Así, los jóvenes avilesinos no establecen ninguna conexión entre la violencia y la discriminación de la mujer. «Al no tener un planteamiento global, quedan excluidas de la violencia de género las agresiones sexuales, la explotación sexual, la cosificación de las mujeres, su exclusión del ámbito público y reclusión en el privado, etc», explicó.
Para los jóvenes, la violencia de género aparece como una realidad lejana, una representación estereotipada de algo que les ocurre a otros en la vida adulta y de pareja estable. Tanto ellos como ellas identifican la violencia de género con la violencia doméstica, ejercida tanto por hombres como por mujeres.
Castellanos explicó que, en virtud de los datos del estudio, las chicas «no poseen las estrategias adecuadas para la detección, comprensión y abordaje de la violencia de género en sus relaciones, lo cual las sitúa e una posición claramente vulnerable en cuanto al ejercicio de relaciones afectivas futuras». Esto significa que las mujeres tienen más dificultades a la hora de identificar las situaciones de violencia que los hombres, más sensibles ante situaciones de microviolencia. «Seguramente los hombres tienen más claro lo que es su autonomía e identifican claramente lo que colisiona con ella, mientras que las chicas lo ven como algo normal», explicó Castellanos. A los ejemplos citados anteriormente, se podría añadir que el 98% de las chicas identifican con violencia que su pareja las avergüence delante de las amistades, mientras que los chicos son más tolerantes a estas situaciones (90%). Sin embargo, ellos identifican más claramente situaciones como que sea su pareja la que decida siempre los planes (un 38 por un 27,9%), el pedir explicaciones constantes (un 38 por un 32%) o el prohibirla hacer determinadas cosas (un 44,5% por un 32%). En todas estas cuestiones destaca el alto índice de adolescentes que se decantan por la opción 'No sé', con porcentajes que rondan el 40%.
Aunque los jóvenes no admiten que en sus relaciones se produzcan situaciones de violencia, lo cierto es que en un 40% de ellas se ha detectado algún tipo de relación de desigualdad. Así, se ha constatado que el 35% de las parejas se enfada alguna vez si la chica sale con sus amigas en vez de con él, y un 5% lo hace normalmente; que un 36% alguna vez ha intentado imponer sus ideas cuando se produce un desacuerdo, y un 4% normalmente; y que un 27% alguna vez manifestó que no le gustaba que hablara con otros chicos, porcentaje que sube hasta el 12% de chicos que lo hacen normalmente.
Ángeles Castellanos explicó además que las chicas siguen relacionando los celos con el amor, y que continúan responsabilizándose por las agresiones sexuales. Así, el 16% de las chicas consideran que algunas mujeres provocan con su comportamiento que las agredan sexualmente, índice que sube hasta el 24% en el caso de los chicos.