Los matices, tonos, formas y vidas de esta región toman cuerpo hasta finales de este mes en las paredes del Café Gijón. La pintora Marián Álvarez Hernández acerca a los gijoneses que lo deseen su particular forma de ver Asturias con una amplia colección de cuadros en los que cada pincelada es un instante de lo que ha observado a lo largo de los años en una región que considera «una fuente constante de inspiración, gracias a su extraordinaria belleza y a la pluralidad que la caracteriza».
-¿Qué quiere expresar a través de las obras que expone en esta muestra?
-No hay una temática concreta, es una colección de Asturias en general. Centro todo lo que hago en lo que veo, y Asturias es para mí una fuente inagotable y permanente de inspiración. El verde y el mar con los que he crecido son una constante en mis trabajos. Y también los asturcones, unos animales que me apasionan.
-¿Tal vez los colores que utiliza son una representación de estas imágenes suyas de Asturias?
-Desde luego, todo lo que veo repercute en mi trabajo. Por eso utilizo tanto el verde y el gris, porque creo que son tonos que definen a esta región y con los que siempre he vivido. Esa es la gama con la que he crecido.
-¿Hay algún cuadro en esta exposición más especial para usted que el resto?
-Un otoño que pinté en un formato muy grande. Me gustan esos tamaños porque son un reto para mí, aunque disfrute con todo, incluso cuando no me sale nada.
-¿Qué sucede entonces?
-Suelo tener más de un cuadro en perspectiva. Cuando me doy cuenta de que no avanzo con uno, cambio completamente tanto de formato como de temática. Y cuando pasa un poco de tiempo vuelvo a retomarlo.
-¿Según qué estilo se definiría usted?
-Según ninguno, en realidad. Considero que la pintura es una evolución constante, y yo misma estoy dentro de esta evolución y dentro de ese cambio permanente. Cada día aprendo algo nuevo o me interesa algo diferente. De hecho, ahora estoy con un proyecto completamente distinto al que expongo estos días.