Martes, 22 de mayo de 2007
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Cruz de los Ángeles abre una casa para niños autistas y con parálisis cerebral
La fundación acoge desde el viernes a seis menores en las nuevas instalaciones de La Pedrera, con capacidad para nueve Cajastur aporta este año 75.000 euros a la organización, que ayuda a 410 niños con problemas en toda Asturias
Cruz de los Ángeles abre una casa para niños autistas y con parálisis cerebral
ACOLCHADA. José Vega, de Cajastur; Teresa Fernández, coordinadora del centro; Teresa Estrada, directora de la Fundación Cruz de los Ángeles; y su presidente, Serafín Abilio Martínez. / PURIFICACIÓN CITOULA
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Apenas tiene esquinas, da sensación de claridad y los colores vivos dominan en las habitaciones. La casa recién inaugurada por la Fundación Cruz de los Ángeles en la Pedrera recibió a sus primeros seis ocupantes el viernes. Son niños y niñas de entre 3 y 14 años, con autismo o parálisis cerebral y tienen a once personas que se encargan de atenderlos por turnos durante las 24 horas del día. «Queremos seguir en esta nueva línea, es un paso muy grande empezar con discapacitados», aseguró ayer durante la presentación oficial del centro Serafín Abilio Martínez, presidente de la Fundación Cruz de los Ángeles.

Su directora-gerente, Teresa Estrada, indicó que «la idea de este proyecto nació hace tres años, pero costó mucho trabajo encontrar la casa adecuada». En su opinión, el chalé de dos pisos con capacidad para nueve menores de La Pedrera «es el lugar perfecto, porque tiene unas vistas preciosas y van a estar muy bien atendidos».

De ese trabajo se ocuparán la coordinadora Teresa Fernández y un equipo compuesto por cuidadores y auxiliares. «Las instalaciones, totalmente adaptadas, nos facilitarán muchísimo el trabajo, porque cada tipo de persona necesita un tipo de cuidados. Aquí hay autistas y para ellos la sala acolchada es perfecta», explicó. Dijo que «la claridad de la casa también influye en el estado de los niños» y comentó que para estos menores «lo más importante es el contacto físico, porque se relacionan por él».

El edificio tiene hilo musical, porque las melodías son otro tipo de comunicación, baños adaptados y grúas para ayudar a meterse en la cama a quienes no pueden hacerlo por sí mismos. «La fundación se creó en 1964 y desde el principio se enfrentó a toda la problemática de los niños. Seguimos con la misma idea de fondo, pero queremos abarcar más, por eso hemos empezado con los niños con estas minusvalías», apuntó Abilio.

Convenio

El presidente de la Confederación Asturiana de la Construcción (CAC) reconoció que «es un esfuerzo enorme, que no se podría haber realizado sin la ayuda de Cajastur». El director de la Obra Social y Cultural de la entidad, José Vega, visitó ayer la casa de la Pedrera para realizar una simbólica entrega de un cheque de 75.000 euros a la fundación. «La ayuda recoge la alta sensibilidad de nuestros órganos de gobierno hacia la dependencia», aseguró el responsable. Destacó, además, que «desde 2003, Cajastur ha duplicado las ayudas a Cruz de los Ángeles» y subrayó que «hay asociaciones que quieren vanagloriarse de serlo y son empresas encubiertas, no como esta fundación, que hace una gran labor».

«Nosotros no somos un producto perecedero, vamos a continuar luchando indefinidamente y lo único que nos gustaría es tener que ayudar cada vez a menos niños si esto significara que cada vez tienen menos problemas. Pero, por desgracia, la problemática de la juventud va en dirección contraria, cada vez es más complicada», aseguró Serafín Abilio. El presidente quiso destacar la labor realizada por el voluntariado que «sacrifica sus fines de semana para ayudar a los 410 niños que ahora atiende en toda Asturias la Fundación Cruz de los Ángeles».

Algunos de esos colaboradores podrían ayudar en La Pedrera. Los niños que ahora viven en la casa van a diario al colegio. Estudian en Ángel de la Guarda y Jacinto Benavente. Por las tardes, sus educadores organizan programas atendiendo a sus necesidades. La coordinadora aseguró que «lo que más les gusta son las escaleras y el tobogán» y subrayó que a partir de ahora «lo importante es crear rutinas para que ellos sepan cuándo tienen que hacer cada cosa y se habitúen a tener un horario».

 
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