El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, adquirió ayer un «compromiso personal» con los trabajadores de la planta de Delphi , instalada en Puerto Real (Cádiz), según reconocieron fuentes de Moncloa. Sin embargo, esta actitud no despejó las incertidumbres que planean sobre los afectados por el cierre de la empresa.
El máximo representante del comité de empresa, Antonio Pina, aseguró que conseguir garantías laborales para los 1.600 trabajadores de Delphi llevará tiempo.
«De momento, lo único que tenemos es un compromiso institucional muy fuerte, tanto por parte de la Junta de Andalucía como desde el Gobierno central», dijo.
Pina habló instantes después de que terminara una reunión entre los representantes de los trabajadores y Rodríguez Zapatero, quien estuvo acompañado del presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves. El encuentro tuvo lugar en el edificio donde la Confederación Europea de Sindicatos (CES) celebra su XI congreso, tras la intervención del jefe del Ejecutivo en el pleno.
Ajenos a las elecciones
Los sindicalistas que participaron en la entrevista reconocieron que de las «tres o cuatro empresas» señaladas como alternativa para la recolocación de los trabajadores del Delphi «no se sabe oficialmente nada».
También coincidieron en que cualquier solución al conflicto llevará tiempo porque «una industria como la nuestra no se reconvierte de la noche a la mañana», según comentó Pina.
El portavoz del comité rechazó la insinuación de que las promesas de futuro laboral de las administraciones pudieran responder al periodo electoral que vive el país. «Debemos tener en cuenta que, dentro de unos meses, pasadas las elecciones autonómicas y locales, se producirán las generales, y si los gobiernos no han respondido a los compromisos adquiridos la imagen del presidente de la Junta y del propio Rodríguez Zapatero caerán por el suelo».
Para Pina, la falta de respuesta al conflicto de Delphi por parte de las autoridades conllevaría «un problema de consecuencias incalculables».