Miércoles, 23 de mayo de 2007
Registro Hemeroteca

en

GIJÓN

GIJÓN
De la cama a la lavadora
La lavandería de Cabueñes incorpora una cinta transportadora y una pinza, ideados por la Universidad, para manipular 7.000 kilos de ropa sucia diarios
De la cama a la lavadora
MECANIZACIÓN. Una operaria de la lavandería coloca un camisón en la percha de secado. / A. PIÑA
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Siete mil kilos al día. Ese es el peso de textil que cada día llega a la lavandería del Hospital de Cabueñes para su limpieza. Camisones, sábanas, mantas, toallas y uniformes del personal sanitario siguen un escrupuloso itinerario a través del centro que propicia la renovación diaria de la ropa de cada paciente. Se trata de un trabajo silente pero fundamental en el entramado hospitalario, realizado por 35 operarios -en su mayoría mujeres-, que cada jornada gestionan el lavado de 2.000 prendas.

El 60% del textil procede del hospital y llega a la lavandería en sacos a través de un túnel neumático que dispone de salida en cada una de las plantas. El 40% del material restante entra en la instalación en camión desde el hospital de Cruz Roja, el Valle del Nalón (Langreo) y los centros de atención primaria de la ciudad.

A partir del 10 de junio el proceso se verá agilizado con la puesta en marcha de un dispositivo mecánico diseñado por el Área de Proyectos de Ingeniería de la Universidad de Oviedo y que pretende «mejorar el proceso de almacenaje y transporte de la ropa, un trabajo penoso y muy pesado que a partir de ahora mejorará las condiciones», explicó Juan Martínez Cossent, gerente del Hospital de Cabueñes. La inversión asciende a 49.000 euros.

Evitar pesos

Hasta ahora, los sacos con el textil caían apilados en un montón y eran los propios trabajadores los que los levantaban para trasladarlo y vaciarlos, «con la consiguiente incomodidad que supone estar todo el día cogiendo pesos», apuntó José Manuel Mesa, integrante del equipo docente que ha diseñado el sistema.

Con el nuevo dispositivo, los sacos caerán directamente a una cinta transportadora. Ésta se moverá según vayan llegando más bultos desde una trampilla en el techo. Al final del trayecto se habilitará una pinza mecánica que enganchará el saco por abajo y vaciará el contenido con la ayuda de un operario.

«Con este sistema se limita al máximo la manipulación de la ropa; se gana espacio, ya que la cinta va a dos metros del suelo; y se facilita la tarea por no tener que levantar pesos», asegura Antonio Álvarez, jefe de la sección de lavandería. El siguiente destino de la ropa es la lavadora. La limpieza se realiza a 90 grados de temperatura para conseguir una desinfección total. Posteriormente, el textil pasa por las grandes planchas y por último es clasificado. El ciclo se completa con el regreso de los camisones, las toallas y sábanas a las plantas del centro hospitalario. Una espiral diaria que dio servicio a los 20.180 internamientos que el hospital tuvo en 2006.

En los próximos meses, la gerencia prevé estudiar la posibilidad de optimizar íntegramente el proceso de lavandería con la puesta en funcionamiento de nuevos mecanismos diseñados por la Universidad de Oviedo, que ya ejecutó el sistema de lectura de códigos de barras de los uniformes del personal sanitario.

El edificio de lavandería se encuentra separado de la instalación hospitalaria. El conducto por el que cae la ropa sucia discurre por las plantas y unos metros bajo tierra para sortear el espacio existente entre el centro y el espacio de limpieza.

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Master El Correo


Canales RSS