Fue el mismo secretario de Estado de Universidades e Investigación, Miguel Ángel Quintanilla, quien ayer, a través de vídeoconferencia, «se comprometió» con la Conferencia de Decanos y Directores de Centros Universitarios de Informática de toda España a «estudiar» que ingeniería informática «se rija por los principios de cualquier otra ingeniería a la hora de diseñar los nuevos títulos de grado y de máster». Así lo confirmaron María Sánchez, presidenta de la Conferencia y representante de la Universidad Politécnica de Cataluña, y Javier Segovia, de la Politécnica de Madrid, en la clausura de la reunión que mantuvieron en Asturias durante dos días consecutivos.
La sesión de trabajo de ayer, que tuvo lugar en el salón de Grados de la Escuela Universitaria de Ingeniería Informática de Gijón, fue la culminación a dos días de debate en los que el tema recurrente fue el papel que la reordenación universitaria otorga a la ingeniería informática. «Nosotros reivindicamos el papel de la ingeniería informática en la sociedad de la información, papel que no tiene por lo nueva y desconocida que es», afirma María Sánchez, quien insiste en que «no habrá ningún problema en enviar rápidamente al ministerio el estudio que tenemos hecho hace tiempo, con un gran consenso».
Como la medicina
A Sánchez le gusta comparar la informática con la medicina y dice que no es lo mismo «poner una inyección que abrir a corazón abierto, como no es igual diseñar una página web, que hace mi hijo de 12 años, que establecer sistemas más complejos, como los que hacen funcionar el AVE, los aviones o la banca».
Javier Segovia apostilla que «si al ingeniero de Caminos que hace un puente se le exige una responsabilidad mayor que al que hace una calle, nosotros también pedimos ese reparto de responsabilidades, ese control exhaustivo de la calidad y la profesionalidad de un producto. ¿Por qué a nadie se le ocurre comprobar el funcionamiento de un sistema informático?», se pregunta el ingeniero de la Politécnica de Madrid. Y va más allá a la hora de defender su área de trabajo. «Siempre se oye decir que ha fallado la informática. La informática no falla, los ordenadores son tontos, hacen lo que el que los diseñó les dijo que tenían que hacer. Si lo hace mal es su responsabilidad».