El director de la Fiscalía de la Corona británica, sir Ken Macdonald, instruyó ayer a su servicio que tramite la petición a las autoridades judiciales rusas para que extradite a Andrei Lugovói, a quien quiere juzgar como supuesto asesino en Londres del ex policía ruso Alexander Litvinenko. Macdonald explicó ayer que, tras una investigación de Scotland Yard en Londres y en Moscú, la Policía de la capital británica entregó a la Fiscalía del Estado, el pasado enero, documentación sobre el caso, que fue estudiada por los fiscales especializados del departamento de Contraterrorismo.
La fiscalía pidió nuevos datos a Scotland Yard y, tras recibirlos, el dossier pasó al despacho de Macdonald, que ha decidido que «el procesamiento de Lugovói responde claramente al interés público» y ordenó que se cursara la petición de extradición para juzgarle «bajo la acusación de envenenamiento deliberado».
Litvinenko, de 43 años, murió el pasado noviembre como consecuencia del envenamiento producido por la ingestión de la sustancia radioactiva polonio 210. Según reconoció el propio Lugovói, ambos se habían entrevistado el 1 de noviembre en un hotel de Londres para hablar de asuntos de negocios.
La investigación de la Policía de Londres comenzó al detectarse en los últimos momentos de su vida, en el Hospital del Colegio Universitario, que Litvinenko sufría el envenenamiento radioactivo. Scotland Yard reconstruyó el rastro del polonio e identificó a Lugovói como el principal sospechoso.
El embajador ruso en Londres, Yuri Fedotov, fue llamado al Foreign Office para ser informado del caso. La ministra británica de Exteriores, Margaret Beckett, dijo a la BBC que espera la «total cooperación» de las autoridades rusas. El portavoz de Blair subrayó «la seriedad del caso» y la necesidad de respetar el proceso legal.
Estudio de los cargos
Rusia, como signataria de la Convención Europea de Extradición de 1959, no está cubierta por el procedimiento expeditivo de la 'euro-orden' y para decidir la extradición tendría que analizar en un tribunal los cargos que se presentan y parte de las pruebas presentadas por los británicos.
El portavoz de Blair rehusó en su reunión diaria con los periodistas acreditados en Westminster especular sobre el impacto que tendrá este caso en las relaciones británico-rusas y, en particular, sobre los contratos de suministro de energía. Insistió en seguir el caso según el procedimiento legal.
La viuda de Litvinenko, se mostró muy complacida con la decisión y manifestó su confianza en la Justicia inglesa. Antes de morir, el ex policía ruso acusó directamente a Vladimir Putin y su entorno de asesinarle. Antes había aireado en un libro su convicción de que el Kremlin ejecutó atentados terroristas en Rusia para justificar la segunda guerra chechena.
Moscú ha pedido en el pasado a Londres la extradición de Boris Berezovski, un multimillonario ruso que fue muy influyente en el entorno del ex presidente Boris Yeltsin y que posteriormente se exilió en Londres. La justicia británica ha negado su extradición. Berezovski afirmó recientemente que trabajaba desde Londres para derrocar a Putin.