Los ataques contra las fuerzas libanesas «deben cesar inmediatamente». Con esa rotundidad se expresó ayer el secretario general de la ONU Ban Ki-Moon, que también pidió el establecimiento de un corredor humanitario para los refugiados palestinos que se encuentran en medio del fuego cruzado. El máximo dirigente de Naciones Unidas dijo en su comunicado estar muy preocupado por la situación de los más de 30.000 palestinos que se hacinan en el campamento de Nahr Al Bared, donde los activistas de la organización islámica Fatá Al Islam se han hecho fuertes en su lucha contra las tropas del Ejército libanés.
Las informaciones que salen del campamento hablan de casas destruidas y escasez de agua, víveres y medicinas, pero el fuego cruzado de morteros y ametralladoras hace casi imposible el empeño de la ONU en proveer asistencia. «No hemos podido distribuir todo lo que llevábamos», dijo uno de los trabajadores humanitarios desde la entrada del recinto, que no supo decir de dónde procedía el impacto.
Es por ello que el secretario general de la ONU ha pedido «que se establezcan inmediatamente corredores de seguridad que permitan al personal médico asistir y evacuar a aquéllos que lo necesitan», dijo su portavoz Michele Montas ante los periodistas de la sede de Naciones Unidas en Nueva York.
Montas informó que Ban Ki Moon había pasado la mañana realizando gestiones por vía telefónica con los gobiernos de Líbano, Siria y Arabia Saudí, en un intento de facilitar el retorno a la paz.