El acto de Santa Rita, un reconocimiento a los funcionarios que cumplen 25 o 40 años de servicio o se jubilan, tuvo notables ausencias. Las más comentadas, las del matrimonio que forman la tesorera, Concepción Alegre, y el secretario, José María Boatas. Ambos se jubilarán este año, pero no acudieron a recoger el viaje al que da derecho, por convenio, dejar el servicio.
Tampoco el ex jefe de Seguridad, Agustín de Luis, pasó a por su cheque -600 euros- ni a por el reloj -un Lotus-, que recibieron quienes cumplen «25 años en la casa». Sí lo hizo su 'rival', Benigno Suárez, antes de abandonar el salón. También fue Ángel Rodríguez, «Angelín, el Roxu», que dejará este año el Ayuntamiento tras 40 de servicio. Su hijo, Xuaco Amieva, Luigi Tudermis y Emilio Fidalgo lo despidieron con la marcha de Brañes y la muñeira de Antón, entre aplausos.