La mayor parte de los miembros de la Asociación de Inmigrantes Residentes en Asturias (AIRA) no podrá acudir a los comicios de finales de mes. Si el gran rival a batir en los procesos electorales es la abstención, tal y como repiten los políticos, la protesta del colectivo va por otros derroteros: «Si vivimos en Asturias, trabajamos en Asturias, pagamos impuestos en Asturias y aportamos nuestro esfuerzo para que esta región salga adelante, queremos y debemos tener derecho a votar en ella», manifestó ayer su presidenta, Berta Montoya.
Por ello, AIRA instalará el próximo domingo una urna «alternativa» en la plaza de El Fontán. Allí depositarán su voto de forma simbólica todos los que deseen protestar contra la Ley de Extranjería, «para reivindicar la igualdad de derechos y deberes para los inmigrantes».
En la caja electoral, españoles de nacimiento e inmigrantes podrán posicionarse a favor o en contra de dicha igualdad. «No es la primera vez que lo hacemos. Ya hemos colocado urnas en las elecciones generales, al parlamento europeo, municipales y autonómicas -aclaró Montoya- y el resultado siempre es abrumadoramente a favor».
De este modo, dicen, «medio en serio, medio en broma, gracias a estas elecciones paralelas podremos saber, por lo menos, lo que se siente votando en Asturias». En el Principado residen legalmente más de 26.000 inmigrantes, de los cuales, más de la mitad proceden de países que no pertenecen a la Unión Europea. AIRA hace hincapié en que, sin embargo, «el Ayuntamiento es el sector de la administración que, por su cercanía y por su importancia en la vida cotidiana, más interés despierta entre los inmigrantes».
Consideran que la inmigración se está utilizando como arma arrojadiza en el debate político «porque los inmigrantes aún no estamos lo suficientemente organizados para que los políticos se sientan obligados a escuchar nuestra voz». Por eso, la actual ley, piensan, les condena «a la marginación y a la explotación».
Se reunirán durante todo el día en El Fontán, con el claro convencimiento de que «tarde o temprano votaremos, y no será patrimonio de ningún partido político, sino de nuestra condición de ciudadanos».