Lo dijo el alcalde: en 20 años, no se había visto nada igual en la celebración de la festividad de Santa Rita de Casia. Los sindicatos mayoritarios en el Comité de Empresa (STAO) y en la Junta de Personal (UGT) escenificaron ayer sus diferencias a cuenta de la composición de la mesa general de negociación, donde los primeros, aliados con SAS-USO, han arrebatado la tradicional mayoría sindical a UGT y CC OO, que no acudió al acto.
UGT sí lo hizo, pero sus delegados dejaron el Salón Príncipe cuando intervino, fuera del programa del acto y por primera vez en la historia del Ayuntamiento durante la fiesta patronal de los funcionarios, la presidenta del Comité de Empresa, Camino Suárez, de STAO, que representa a los trabajadores laborales.
Fuentes de este sindicato justificaron su intervención ante la negativa de la presidenta de la Junta de Personal, Ana Álvarez (UGT), ha consensuar el texto del tradicional discurso de la máxima representación laboral de los funcionarios.
Álvarez tomó la palabra y lo hizo para denunciar que «los criterios del equipo de gobierno han supuesto un cambio» en la composición de la Mesa de Negociación, que «ha dejado en minoría al bloque de sindicatos de la Junta de Personal pese a ser mayoría» entre la plantilla.
Criticó la exclusión de CSI del órgano y aseguró que, si el equipo de gobierno no rectifica, podría aumentar la conflictividad laboral en el Ayuntamiento.
La respuesta imprevista de Camino Suárez incidió en el elogio al alcalde, al que agradeció, desde lo «personal» y lo «sindical», que siempre haya marcado «la línea más lógica y sensible para acercar posturas». Pero también, «su valentía» para «imponer» el «sentido democrático de respetar la decisión de los trabajadores».
Elogió el nuevo acuerdo laboral, firmado ayer sólo por STAO y SAS, y lamentó que otros sindicatos, «por razones estrictamente políticas», no lo compartan. «Han demostrado que su compromiso político, su fidelidad a unas siglas y a unos partidos está por encima de los intereses de los trabajadores del Ayuntamiento», concluyó.
La salida de los delegados y afines de UGT, salvo la presidenta de la Junta de Personal, durante la intervención de Suárez, provocó cierto revuelo. De Lorenzo afirmó que los funcionarios a los que se homenajeaba ayer «no se merecen esto, es una falta de respeto».
Y se defendió de las acusaciones de Álvarez: «Ni invento las normas, ni cuento las papeletas. Hubo elecciones y ahora hay otra composición». El alcalde también se adhirió a la tesis de las razones políticas de UGT y CC OO para no firmar el acuerdo, pero matizó que cree que las relaciones laborales con los dos sindicatos volverán a la normalidad tras las elecciones.
Para rematar, ni el alcalde, ni ningún miembro del equipo de gobierno acudió a la comida de Santa Rita.
La disputa
Ambos sindicatos emitieron ayer comunicados en los que explican sus razones para no suscribir el acuerdo. CC OO tachó de «mezquino» el hecho de que no se reconozcan las ayudas sociales al personal no amparado por el convenio colectivo, mientras que se otorga a toda la plantilla las dietas del grupo A (hasta 311 euros al día) independientemente de la categoría que tengan.
UGT fundamentó su rechazo en la negativa del PP a negociar un catálogo de puestos de trabajo, lo que permite que funcionarios del grupo B, a los que se exige título universitario, cobren menos que algunos del C, y criticó que sólo se reconozca el trabajo dominical para el personal de Seguridad Ciudadana, entre otros aspectos. El sindicato negó ningún tipo de razón política en su rechazo al acuerdo y recordó que es el único que ha suscrito, hasta ayer, «todos» los pactos laborales en «los últimos 12 años».
La plantilla municipal tiene 750 funcionarios - 15 delegados en la Junta de Personal-, y 80 trabajadores laborales, con 13 representantes en el comité.