Si el avance de la autovía del Cantábrico es un asunto de máxima rivalidad política en cualquier época, la polémica se agudiza en plena campaña electoral. El presidente del Partido Popular, Ovidio Sánchez, vaticinó ayer una «apertura de fin de semana» al tramo Soto-Muros, que no dudará más que el horario para las votaciones, porque las obras «aún no están acabadas». El candidato conservador interpretó como una muestra del «nerviosismo» del PSOE que se fuercen los plazos para abrir un trayecto que, en todo caso, debía haber entrado en servicio hace dos años. El presidente del Principado, por su parte, destacó -en una intervención de campaña en San Martín del Rey Aurelio- la importancia de la apertura de esos seis kilómetros.