Las comarcas de Avilés y el Bajo Nalón confían en olvidar los atascos de Soto del Barco gracias a la apertura del tramo entre esa localidad y Muros del Nalón de la autovía del Cantábrico, prevista para mañana a mediodía. Pero eso será en el futuro. Ayer, las obras en la nueva glorieta de acceso a Muros y el tráfico de camiones para las pruebas de carga del viaducto sobre el Nalón convirtieron el regreso a casa desde el trabajo en una prueba de paciencia para los cientos de conductores que se vieron atrapados en un atasco de 10 kilómetros en la N-632, precisamente entre Soto y Muros. Algunos automovilistas explicaron después que superar el embotellamiento llevaba más de una hora de tiempo.
Como las retenciones, todo se hace a lo grande en el viaductodel Nalón. Será el puente más largo de Asturias, una obra difícil y costosa en un tramo que llevado siete años terminar. Las pruebas de resistencia que se desarrollan estos días han movilizado más de 60 camiones para simular las enormes cargas que los pilares han de ser capaces de soportar. Los técnicos han calculado presiones superiores a las 300 toneladas por centímetro cuadrado.
Los encargados de la obra y los supervisores de la Demarcación de Carreteras se han pasado la semana comprobando la solidez del puente. Es un proceso obligatorio por ley incluso en las construcciones menos ambiciosas, pero las proporciones colosales del salto sobre el estuario del Nalón, que mide casi 1.100 metros, hacen del proceso una operación muy poco rutinaria en este caso. El viaducto tiene 17 vanos y cada uno de ellos debe superar el 'test'. Ayer mismo, toda la parafernalia de la medición se situó sobre el espacio central, que es el más largo y complicado, pues el proyecto se redactó de forma que ningún pilar quedara apoyado sobre el lecho del río.
Carga máxima
El proceso es siempre el mismo. Los topógrafos miden la cota a la que cuelga el puente en vacío. Después, se coloca la carga durante un periodo de veinte minutos o media hora y se comprueba cuánto ha descendido. Se retiran los camiones y se da otra media hora a la estructuras para recuperar su posición inicial y se realiza la tercera medición. «Todo está saliendo clavado», asegura el jefe de la Demarcación de Carreteras del Ministerio de Fomento en Asturias, Ignacio García-Arango.
Las comprobaciones son un requisito ineludible, pero los veteranos de la Demarcación no recuerdan que ninguna obra haya dado problemas en muchos años. «He visto muchas pruebas y nunca ha pasado nada. Se hacen para probar que se han empleado las cantidades correctas de hierro, acero y hormigón, pero desde la posguerra, cuando algunas vigas se rompían por la pobreza de los materiales, no se han dado casos de problemas». Los tableros de los puentes, como puede comprobar cualquiera en las oscilaciones que conlleva el paso de un camión, han de ser un poco flexibles. En el proyecto se calcula una carga máxima tan elevada que nunca se alcanzará y las pruebas se realizan por debajo de ese umbral.
Mientras, el alcalde de Soto, Jaime Menéndez, ha prometido celebrar el momento de la apertura con una descarga de voladores, ya que no habrá acto oficial de inauguración. Será el final previsible de décadas de embotellamientos y molestias en el centro del pueblo. O acaso sólo un traslado del problema, según empiezan a temerse los conductores que usan habitualmente las carreteras de la zona.
Los ingenieros realizan también una prueba complementaria que, en el futuro, servirá para controlar el envejecimiento de los materiales. Consiste en lanzar contra un camión a 60 kilómetros por hora contra un tablón y medir la frecuencia y la longitud de onda de las vibraciones, que cambian a medida que pasa el tiempo y la estructura acumula esfuerzos.
Si no surgen contratiempos, el programa de la Demarcación consiste en terminar los trámites en el viaducto esta mañana y acometer después los últimos retoques -como la retirada de conos y vallas- para tener listo el tramo para su apertura al mediodía del viernes. Desde las doce horas, los conductores podrán prolongar su recorrido por autovía desde el centro de la región hasta Asturias. Entrarán en servicio los seis kilómetros de Soto-Muros y casi dos más del tramo Vegarrozadas-Soto, ya construidos pero sin inaugurar por falta de enlaces. Hasta ahora, la autovía termina a media subida del alto del Praviano, en la rotonda que da acceso al aeropuerto de Asturias.
La construcción de la nueva glorieta de enlace con Muros originó ayer un atasco kilométrico en las cercanías de la población. Aunque es necesario sustituir el cruce de la N-632 con la carretera de Somao, muchos sospechan que el tirón veraniego de las playas de la zona, como la del Aguilar, se va a traducir en retenciones.