Jueves, 24 de mayo de 2007
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Tiburona autosuficiente
El zoológico Henry Doorly, en Nebraska, ha sido testigo del alumbramiento de una cría nacida de una hembra no apareada
Tiburona autosuficiente
LA MADRE. Los científicos del zoológico aseguran que esta tiburona dio a luz sin tener contacto previo con ningún macho. / E. C.
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La evolución rompe cada día nuevas barreras formales, sustanciales y hasta sentimentales. Los cambios en todos los órdenes son ya parte de la hoja de ruta de cualquier día. Pese a todo, unos asombran más que otros. Como los que se están produciendo en materia reproductiva. Si nos parecía de ciencia ficción que 'Dolly' fuera realidad, la última sorpresa de la naturaleza lo supera con creces, sobre todo porque se ha producido sin aportación de laboratorio, ni intervención humana. El protagonista es un tiburón martillo o mejor dicho una tiburona que se ha reproducido sin necesidad de aparearse con un macho. Es lo que dicen los científicos del Zoológico Henry Doorly, en Nebraska, Estados Unidos, que aseguran haber comprobado que uno de los tres ejemplares hembra del equipamiento alumbró sin haber tenido contacto alguno con tiburones machos en los tres años anteriores al nacimiento.

Pero el descubrimiento no es cosa de hace unos días. La cría del milagro nació en diciembre de 2001 y murió poco después al parecer por el ataque de otro pez. En el momento del nacimiento se pensó que la hembra se había apareado con un macho de otra especie o que había usado esperma almacenado, algo que son muy capaces de hacer. Pero los análisis dejaron claro que no había rastro de contribución masculina. Y es ahora cuando se da a conocer el inesperado hecho.

Uno de los investigadores, Paulo Prodohl, de la Universidad Queens en Belfast, fue inequívoco respecto a la pureza del tiburón hembra. «Si uno sabe cuál es el aporte genético de la madre y lo saca, todo el resto tiene que provenir del padre. Para nuestra sorpresa, cuando quitamos toda la contribución materna, no quedaba nada», dijo Prodohl.

Esta capacidad de autoreproducción se conoce como partenogénesis y se había observado en algunos pájaros, reptiles y anfibios, pero es la primera vez que se detecta en tiburones. «Es el último recurso táctico que usan los animales cuando no pueden encontrar pareja», explica Robert Hueter, director del Centro de Investigación de Tiburones en Florida. Dicen también los expertos que esta forma de reproducción asexual tiene sus ventajas porque garantiza la supervivencia de una especie en ausencia de machos, pero tiene un coste, la pérdida de diversidad genética.

 
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