Los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Gijón pagarán el importe del billete de avión para que José Pérez Taboada regrese a Las Palmas de Gran Canaria. El deseo de este hombre de 56 años, que desde hace meses habita una parcela sin edificar en Pumarín, podría verse cumplido en los próximos meses. Tal y como aseguró a EL COMERCIO, su intención es volver al archipiélago canario, el que fue su último domicilio estable, para cobrar una ayuda con la que subsistir.
Esperanza Fernández Puerta, concejala de Servicios Sociales, aseguró ayer que el Ayuntamiento conocía «desde hace tres meses la situación de este hombre e incluso hemos tenido varios contactos con él; el problema es que no quiere moverse de donde está y se muestra reacio a dormir en el albergue». La edil explicó que «se va a hacer todo lo posible para solucionar el caso de una forma u otra».
El primer paso se dio ayer mismo con el envío de un informe a la consejería de Vivienda y Bienestar Social con el objetivo de «ver si es posible que reciba el salario social, aunque está complicado porque no tiene un domicilio fijo y no quiere radicarse en ningún lugar concreto», apuntó Fernández Puerta.
José Pérez Taboada tiene 56 años y nació en Lugo. Tras toda una vida peregrinando por diversas comunidades autónomas -Mallorca, Cataluña y Canarias entre otras- recaló hace tres años en Gijón. Su vivienda desde hace meses es una caseta construida por él mismo con cartones, plásticos y ramas de árbol ubicada en un solar de Pumarín, anexo a la gasolinera de Foro. Los terrenos son propiedad de la constructora Contorno, que un plazo no definido de tiempo prevé construir edificios en la parcela.
Intento de desalojo
José Pérez Taboada se niega a abandonar el lugar del que ha hecho su hogar. Hace dos meses, la Policía Local y una excavadora de la constructora intentaron desalojarlo de allí después de que los vecinos denunciaran los malos olores y la acumulación de basura. No fueron capaces. El 'sin techo' se niega a abandonar el recinto y ni siquiera los Servicios Sociales son capaces de hacerle recapacitar. Según narró él mismo a este periódico, desistió de tramitar cualquier ayuda social al comunicarle que los trámites podrían prolongarse durante un año.
Manuel Vallejo, director de la Fundación Municipal de Servicios Sociales, explicó ayer que «se están realizando todos los trámites oportunos para determinar a qué tipo de prestaciones podría acceder». Sin embargo, dice, «depende de su voluntad y de sus preferencias, nosotros no le podemos obligar a nada».
José Pérez acude diariamente al comedor de la Cocina Económica y de forma habitual visita el Albergue Covadonga para asearse y lavar la ropa. Este gallego no entiende por qué los propietarios del terreno desean echarlo de allí. «No hago mal a nadie, que vayan a buscar a los mangantes que yo no me meto con nadie», explica el hombre.
El Ayuntamiento estudia además la posibilidad de tramitar una ayuda de emergencia con el objetivo de buscar una solución urgente para que el hombre de 56 años tenga acceso a una vivienda o pueda volver a Canarias.