ACTO de presentación del último poemario de Monchu el Liras, que lleva por título 'Anversos y reveses' y en el que figuran estos ocho versos octosílabos a modo de proemio:
«Son el vivir y el morir / caras de misma moneda, / como gozar y sufrir. / El mundo gira cual rueda / entre la sombra y la luz: / unas veces sale cara / y otras veces sale a cruz... / ¿Mas la vida no se para!».
Mientras los asistentes al acto daban buena cuenta de vinos y canapés, un zoilo se acercó al vate provisto de un bate verbal:
-Tu obra es sorprendentemente buena, de un lirismo arrebatador. Si me permites una pregunta un tanto indiscreta, ¿quién te la escribió?
-¿Quién se la leyó a usted?
En ocasión de uno de los paseos filosóficos organizados por la Escuela Peripatética de Caleya, un caminante invitado preguntóle a Fartón, el Epicuro de Gozón:
-¿Cuál es tu lema vital más querido, maestro?
-Gozar de la vida, que es poca cosa, esperando la muerte, que es nada.
-Ese es un pensamiento de Voltaire.
-¿Ya se me volvió a adelantar el muy cabronazo!
-Te noto muy agitado, amigo Dascoíte.
-Es que tengo el sistema nervioso, bobín.
-¿Crees al menos en la división de poderes? -preguntéle en cierta ocasión al amigo Acracio Barricaes, ese Bakunin de andar por casa, que respondió sonriente y con un cierto deje de conmiseración:
-No pluralices, alma cándida, porque lo creíble ye la división del poder: por un lao están los que manden, o sea, los que tienen perres y adláteres, y por el otru estamos los probes, o sea, los que obedecemos y somos capaces de actos de sumisión tales como permitir que nos pillen los huevos de por vida con les hipoteques.
Al ser recabada su opinión sobre los profesionales de la cosa política, así respondió Dalmacio el Cínico:
-Son una especie en peligro de expansión para la cual, como bien afirmó un colega, los necios que votan forman una corporación respetable dado que suelen ser mayoría.