Jueves, 24 de mayo de 2007
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«¿Por qué la gente no va a poder vivir en la costa si quiere?»
Álvarez defiende el desarrollo regulado de la segunda vivienda frente a las críticas de Cañal a la CUOTA y de Martín a la 'marbellización'
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Como el debate del agua tiene mucho que ver con el desarrollo urbanístico, los representantes de PSOE, PP e IU desviaron la confrontación dialéctica de Caleao al modelo de desarrollo de la fachada litoral. «¿Por qué la gente, si quiere, no va a irse a vivir a la costa?», planteó el socialista Faustino Álvarez, que defendió el fenómeno de las segundas viviendas, siempre dentro de los márgenes dictados por la ley, como una parte del «proceso de multifuncionalidad del medio rural». El popular Ramón García Cañal y Noemí Martín, aunque por distintas razones, expresaron sus recelos. El primero atacó el papel de la Comisión de Urbanismo y Ordenación del Territorio (CUOTA) y su política de «tolerancia» ante la actitud de determinados ayuntamientos. La segunda, por su parte, alertó del riesgo de que «se tabique el litoral» si se construyen las 60.000 viviendas anunciadas.

Al igual que en el caso del embalse de Caleao, la posición que mantiene IU es la más contundente. Martín expresó sus temores de que en el Principado se avance hacia un modelo de «urbanismo depredador» similar al de otras comunidades autónomas y centró sus reproches en los proyectos de construcción de campos de golf -hasta 18- que se manejan. «Lo peor no son sólo los campos de golf en sí», reconoció, «sino las urbanizaciones que llevan asociados». En este punto, puso como ejemplo el proyecto de construcción de una instalación de estas características en Gozón, «donde se planifican 500 viviendas en una zona de 200 vecinos».

Martín, crítica con la ausencia de una supervisión regional estricta de los planes urbanísticos locales, fue replicada de inmediato por García Cañal. «No entiendo su guerra a los campos de golf», bromeó el diputado popular, que cambió de tercio para arremeter contra las políticas que en materia urbanística ejecuta el Principado. «Ya tenemos normas suficientes», agregó, aludiendo al POLA o al PORNA para justificar su aseveración. El problema está, según sus palabras, en que el organismo encargado de supervisar la planificación territorial -la CUOTA- «ha perdido en estos años toda su credibilidad». Faustino Álvarez contradijo este argumento. Dijo que el papel de la CUOTA ha resultado «satisfactorio» en estos años aunque admitió que «pueda ser necesario» reforzar su papel.

 
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