Jueves, 24 de mayo de 2007
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SOCIEDAD Y CULTURA

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Autorizan en EE UU la comercialización de un anticonceptivo que suprime la regla
'Lybrel' tiene el apoyo del 97% de los ginecólogos, pero provocó pequeñas pérdidas de sangre en el 41% de las mujeres durante el primer año El fármaco saldrá a la venta en julio en Estados Unidos
Autorizan en EE UU la comercialización  de un anticonceptivo que suprime la regla
CARA Y CRUZ. El nuevo anticonceptivo dificultará la detección de un embarazo ocasional, pero evitará mucho dolor y sufrimiento a las mujeres con reglas complicadas. / A. P
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Si en 1960 el descubrimiento de los anticonceptivos dio alas a la independencia de la mujer, en 2007 ha nacido la generación que la liberará completamente de la regla. Esos días difíciles del mes que tumban de dolor a muchas mujeres y ponen a otras al borde de un ataque de nervios serán historia para las que tomen 'Lybrel', un nuevo anticonceptivo que acaba de aprobar el Gobierno de EE UU a través de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).

El fármaco proporciona una dosis baja, pero continuada de hormonas que impide la aparición del ciclo menstrual. Los anticonceptivos tradicionales consisten en veintiún pastillas con altas dosis de estrógeno y un descanso de siete días, que puede llegar en forma de placebo para que la mujer no pierda la costumbre diaria de tomar la pastilla ni tenga que confiar a la memoria para comenzar el nuevo paquete.

Esta fórmula fue adoptada con la intención de mimetizar el ciclo natural, más por cuestiones de 'marketing' que médicas, ya que con ello se esperaba vencer más fácilmente la resistencia de las mujeres a una alteración artificial.

Por eso muchos ginecólogos recomiendan desde hace tiempo a sus pacientes que se salten los sietes días de descanso comenzando la nueva serie de hormonas el vigesimosegundo día, inmediatamente después de acabar la anterior.

Se dice que, si los hombres tuvieran la regla, la legislación laboral contemplaría estos días como baja. La explicación de esa observación tan femenina es que, para muchas mujeres, los dolores son tan fuertes que se retuercen de dolor en la cama. En otras la menstruación viene acompañada de agudos dolores de cabeza, que se han denominado migrañas menstruales. Y la mayoría no se salva de que los cambios hormonales les provoquen drásticos cambios de humor que se traducen en depresiones temporales. Para los casos graves de estos y otros problemas médicos generados por la menstruación, se prescribía anular o minimizar su presencia.

Efectos secundarios

Un producto llamado 'Seasonal', que salió al mercado en 2005, convirtió el ciclo menstrual en un mal trimestral. El problema es que los desajustes habituales que acompañan a la menstruación también se prolongaban, con lo que las usuarias los sufrían durante semanas cuatro veces al año. 'Seasonal' y su sucesor, 'Seasonique', comparten con el nuevo Lybel, que saldrá a la venta en julio, un efecto secundario que ha echado para atrás a casi la mitad de las mujeres que participaron en las pruebas: el 41% sufrió pequeñas pérdidas de sangre incontroladas durante el primer año de consumo, lo que resulta embarazoso y mucho menos práctico que la menstruación calculada de cada mes. «Sigues sangrando de vez en cuando, pero no sabes cuándo va a ocurrir», explicó Amy Alina, de la organización National Women's Health Network, que a pesar de todo aplaude la aprobación de este producto.

Es en el estilo de vida donde se pueden encontrar los efectos secundarios de la nueva generación de anticonceptivos. La FDA advierte que con la desaparición de la regla resulta mucho más difícil para la mujer detectar un embarazo accidental.

Si bien algunos médicos se oponen por considerarlo contra natura y temer efectos de largo plazo, la mayoría -un 97% según una encuesta de Gallup- aplaude su aparición. De hecho, se impone la teoría de que puede resultar mucho más sano para el organismo que el desgaste mensual de la menstruación, que estaba mucho más limitado antes de la aparición de los anticonceptivos. Entonces los numerosos embarazos que experimentaban las mujeres y los largos períodos de lactancia daban al cuerpo un descanso natural que le ahorraba esas pérdidas de sangre y le permitía regenerarse.

«No se supone que debiéramos tener trece menstruaciones al año de forma natural. Como sociedad ya habíamos cambiado eso», observa Linda Miller, una ginecóloga de la Universidad de Washington. Hace un siglo la mujer tenía menos de 150 reglas a lo largo de su vida, mientras hoy la media es de 450, subraya Miller en su web (www.NoPeriod.com), donde aboga por el desarrollo de anticonceptivos que supriman las constantes menstruaciones.

Si bien Lybrel será el primero en presentar esta fórmula en pastillas, ya existían otros métodos inyectables con el mismo efecto. El parecido con los anticonceptivos tradicionales facilitará la aceptación de un producto cuyos fabricantes esperan obtener 40 millones de dólares al año en 2007 y llegar hasta los 235 millones anuales para 2010.

 
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