El italiano Danilo Di Luca, del equipo Liquigas, demostró su condición de favorito número uno al imponerse en la duodécima etapa del Giro de Italia entre Scalenghe y Briançon, de 163 kilómetros, en la que se volvió a vestir de rosa después de ganar el duelo a su compatriota Gilberto Simoni, que fue segundo, mientras que Andrea Noé, el líder, llegó a más de nueve minutos.
Di Luca, de 31 años, hizo honor a su apodo de 'killer' y no perdonó ante sus rivales más distinguidos. Se mostró implacable en la etapa Tour de la presente edición, con el Agnello, la cima Coppi que comunica Italia con Francia, y el mítico Izoard, como selectos escenarios de una bonita batalla que libraron los mejores del Giro, los más fuertes.
En un ataque a 400 metros de la pancarta final en Briançon, Di Luca abrió el suficiente hueco para entrar en solitario, con Simoni (Saunier Duval) segundo con el mismo tiempo de 4h.46.39. La tercera plaza a 7 segundos fue para el luxemburgués Andy Schleck -la revelación de los jóvenes-, la cuarta para Edy Mazzoleni (Astana), imprevisto invitado a la fiesta, y la quinta para Damiano Cunego (Lampre), a 19 segundos.
Los españoles David Arroyo y Patxi Vila aguantaron en un segundo grupo y perdieron el mismo tiempo respecto a Di Luca: 2:39, lo que no les aleja del 'top ten' de la carrera rosa.
Sustancias prohibidas
El ciclismo profesional alemán vivió este jueves la hora, quizás, más amarga, de toda su historia, cuando Eric Zabel, una de las glorias del equipo Telekom y con más de 190 victorias en su larga carrera profesional, confesó, entre sollozos, haber ingerido EPO para preparar el Tour de Francia de 1996.
Zabel, el primer ciclista profesional en activo que confiesa haberse dopado, admitió que había ingerido EPO durante sólo una semana. Ante las cámaras de televisión de dos canales de noticias, el ciclista pidió perdón por el pecado cometido y no pudo contener las lagrimas cuando dijo que no podía seguir mintiéndole a su hijo.