La plaza Mayor reunió ayer a toda una generación de emprendedores gijoneses. Una joven cantera que dentro de unos años o bien elegirá el autoempleo como actividad laboral o bien trabajará por cuenta ajena, pero con un conocimiento muy detallado del mercado al que se deberá incorporar.
Habilidades y destrezas desde luego no les faltan a la vista de sus primeras experiencias como cooperativistas a los 1.080 alumnos de 18 centros docentes de la ciudad -de Primaria, Secundaria, FP y educación especial- que participaron en la quinta edición del mercado infantil y juvenil de Gijón. Los productos agroalimentarios y los artículos relacionados con la bisutería y la etnografía dominaron las transacciones comerciales.
En menos de tres horas todas las existencias se evaporaron de los puntos de venta. Además de por la incansable persuasión de los miembros de las cooperativas, también por el empleo de técnicas de marketing tan sofisticadas como los hombres -en este caso niños y adolescentes- anuncio.
La iniciativa, que simula la creación de empresas por parte de los estudiantes con capital de su propio bolsillo, intenta acercarse lo máximo a la realidad. Así, los estudiantes fabrican sus propios productos, se organizan en diferentes departamentos (vendedores, caja, captadores de clientes y algunas cooperativas incluyen incluso servicio de seguridad), diseñan sus estrategias comerciales y aprenden a tomar decisiones, arriesgar sus inversiones y asumir responsabilidades. Todo bajo la tutela de sus tutores y profesores. Eso sí, entre le 10 y el 15% del dinero conseguido se destina a una ONG y el resto de los beneficios se los reparten los alumnos o se destina a excursiones u otros proyectos lúdicos.
Los mayores de Secundaria realizan su actividad en en el programa 'Empresa joven europea', coordinado por Valnalón. A diferencia de los más pequeños, tienen socios externos, pueden pedir préstamos a una entidad financiera de hasta 300 euros y distribuyen productos de otros institutos españoles y europeos. En esta edición las importaciones llegaron a la plaza Mayor desde países como Hungría y Estados Unidos.
Los alumnos de Primaria del Codema arrasaron en este mercado con sus cuadros de nudos marineros, cabezones artesanales y coleteros. Los estudiantes de 1º de ESO de La Asunción dieron en el clavo de la demanda con gomas para el pelo de gominola, sales decoradas y billeteras hechas con papel de cómic. De la parte gastronómica se ocupó la cooperativa Caramelín del Jacinto Benavente con mermelada casera, tomates, 'llambiotaes' y limones cultivados en Vega.