Su mundo es el de la seguridad tecnológica. Con una enraizada formación militar, Luis Jiménez se incorporó en 1992 al Centro Nacional de Inteligencia como especialista criptólogo y actualmente es subdirector general adjunto del Centro Criptológico Nacional, desde el que «procuramos estar al día de lo que se puede hacer, desde el punto de vista ofensivo y defensivo, para proteger la seguridad de los sistemas. Tratamos de ser los especialistas, los que saben, y aplicar ese conocimiento a nuestros propios sistemas y a los del Gobierno, de la Casa Real, del Ministerio de Asuntos Exteriores...».
Ese es el trabajo cotidiano de Luis Jiménez y el que vino a exponern ayer, dentro de las limitaciones de la seguridad nacional, a la Escuela Politécnica Superior de Ingeniería. Con una voz tan tenue como firme, Jiménez define «producto seguro» como aquel que «es capaz de hacer frente a las amenazas identificadas y de impedir cualquier violación de la política de seguridad», a partir de lo cual no duda en preguntarse: «¿Se puede decir que una base de datos es segura? ¿O que lo es un móvil? No. Y quien diga lo contrario, miente. Hoy es imposible determinar la seguridad de un producto de tecnología de la información. Lo único que podemos hacer es ayudar a obtener un cierto grado de confianza, determinando que no es seguro si, tras analizarlo, hallamos una vulnerabilidad. Nada más».
Robos para ganar dinero
En ese sentido, el subdirector del Centro Criptológico Nacional incide en que «todos los días, en todos los sistemas, se producen incidencias de seguridad», y destaca como las más habituales los intentos de robo de información. «Ha habido un cambio cualitativo en los ataques. Antes eran más románticos, robaban sólo por el hecho de conocer. Hoy el ataque persigue un interés económico: robar un pasword, una tarjeta de crédito, información que te proporcione una ventaja competitiva o comercial, intentar engañar al usuario para que se conecte a una página fraudulenta, sacarle los datos de la cuenta corriente... Ese tipo de ataques es el que más predomina actualmente».
Pero rompe Luis Jiménez una lanza en favor de internet, de la que rechaza que sea nuestra particular puerta falsa. «Internet es un medio inseguro por naturaleza, por una cuestión de diseño. Fue diseñado para subsistir ante cualquier ataque, para preservar el anonimato. Lo que podemos es utilizarlo de una manera segura, que para eso sí hay medios. Debemos madurar, crecer, en temas de seguridad, porque estamos en la infancia. Dentro de 10 ó 15 años nos verán como nosotros vemos a quienes se montaban en avión en 1920. Dirán ¿cómo utilizaban así internet? Pero poco a poco la sociedad tendrá que ir tomando hábitos de seguridad configurando el ordenador para que no entren cosas malas, conectándose sólo a sitios de confianza... Una serie de habitos a los que nos iremos haciendo como una cosa normal».