Sábado, 26 de mayo de 2007
Registro Hemeroteca

en

POLÍTICA

ANÁLISIS
Un mercado maduro que llama al optimismo
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

De acuerdo con las últimas informaciones, la evolución del mercado de trabajo en España parece que puede resumirse en cuatro datos básicos: el crecimiento de las oportunidades de empleo (fruto de la buena marcha del sistema económico y productivo), el incremento del número de personas que están dispuestas a trabajar (y, en consecuencia, de la cifra de parados registrados), el aumento de la tasa de empleo femenino (que sigue estando, no obstante, por debajo de la media), y la mejora moderada de lo que se viene entendiendo como «calidad del empleo» (reducción de la tasa de temporalidad).

Son datos positivos que invitan al optimismo, y que tienen su raíz en el comportamiento de la economía y de sus protagonistas más directos, más allá de lo que la planificación o el análisis permita vislumbrar o programar. No debe despreciarse, sin embargo, la actitud de los agentes políticos y sociales, no tanto por su intervención directa en el mercado como por su insustituible contribución a crear un clima de confianza y sosiego para la iniciativa económica y la buena marcha de los negocios, que son a la postre el sostén del empleo y que funcionan mejor si cuentan con la colaboración y el apoyo de esos sujetos. Da la impresión de que nuestro sistema de organización social ha encontrado su punto de madurez: existe iniciativa y empuje, capacidad de compra y de consumo, y un contexto por así decir apacible, pese a la aparente controversia política.

Existe, sobre todo, esfuerzo y dedicación, al margen ahora de burbujas, espejismos u operaciones de dudoso valor social. Esfuerzo de todos, pero especialmente de quienes viven de su trabajo diario y, más todavía, de quienes a cambio de compensaciones no siempre equitativas se emplean a fondo y con honradez en su profesión, en sus negocios o en su prestación de servicios. ¿Quiénes son estos esforzados de nuestro tiempo? Los hay pequeños emprendedores con jornadas agotadoras. Los hay jóvenes que buscan un lugar en el mercado a base de una intensa dedicación y de bastantes renuncias. Los hay que vienen de otros contornos con la esperanza de labrarse un futuro más halagüeño Es algo común a toda la geografía española, pero que, tal vez para tranquilidad de los de esta tierra, va camino también de convertirse en la tónica de la economía asturiana. La buena situación económica debe reconocérselo a todos ellos.

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Master El Correo


Canales RSS