informe POR ELENA RODRÍGUEZ «Asturias avanza a un ritmo inferior al del conjunto de España, pero lo importante es que sigue creciendo». Las palabras del economista de la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas), Pablo Alcaide, resumen bien la realidad económica que ha vivido el Principado en los últimos años. Los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística (INE) atribuyen a la comunidad autónoma un crecimiento medio anual del 2,83% entre 2000 y 2006, el segundo más bajo del país por detrás de Baleares y cinco décimas inferior al promedio nacional, del 3,34%.
La reconversión que, simultáneamente, sufrieron la siderurgia, la construcción naval y la minería en los años ochenta y noventa sumió a Asturias -hasta entonces, dependiente de empresas públicas como Ensidesa y Hunosa- en un retroceso en el que se perdieron 100.000 empleos.
Con este lastre, el Principado -como explican muchos analistas- nunca ha estado en el mismo punto de partida que otras regiones y, por eso, su crecimiento resulta menos notorio que el que han experimentado en el último sexenio autonomías como Murcia, con un incremento del 3,88%, o Madrid, con un 3,51%.
Al margen del Producto Interior Bruto (PIB), otros parámetros, como la renta per cápita, ponen en evidencia que Asturias está recortando la brecha económica con respecto a España. Entre los años 2000 y 2006, el Principado ha reducido el diferencial en más de seis puntos.
Según el INE, en 2000, el PIB por habitante se situaba en la región en 13.081 euros frente a los 15.653 de España, lo que en términos porcentuales, suponía el 83,5% de la media nacional. El año pasado, el índice había crecido 6,1 puntos y representaba ya el 89,68% del país, con una renta per cápita de 19.868 euros frente a los 22.152 del conjunto del Estado. Algo similar ha ocurrido en la convergencia con la Unión Europea de los Quince. Ha mejorado en 5,72 puntos, al pasar del 77,95% al 83,67% actual, según los últimos datos de Funcas.
Dos son los factores que han contribuido a este proceso de convergencia. El primero es el crecimiento sostenido del empleo, y el segundo y más negativo, la pérdida de población.
El Musel y el HUCA
De la buena marcha del mercado laboral asturiano dan fe las últimas cifras de la Encuesta de Población Activa (EPA), el patrón más fiable para comparar el nivel de empleo de los países y las regiones de Europa. Asturias cerró el primer trimestre del año con 44.800 parados, 2.600 menos que en el mismo periodo del año anterior, y registró 425.000 ocupados, después de haber ganado 8.800 en doce meses, y 469.000 activos (personas de más de 16 años que trabajan o están en disposición de hacerlo) tras haber crecido el colectivo en 6.200 personas.
Basta retroceder al año 2000 para constatar el incremento que ha experimentado el empleo en la región. El Principado, según Funcas, cerraba ese ejercicio con 50.629 desempleados y con 381.702 ocupados. Desde entonces, el número de personas que trabajan ha aumentado en 43.898, mientras que el de activos -fijado en 432.331 en 2000- creció en 36.669.
Los grandes impulsores de este incremento han sido el sector servicios, que representa ya el 61,5% del PIB asturiano, y la construcción. El auge de la obra pública alcanzó el año pasado máximos históricos, con la ampliación del puerto de El Musel, en Gijón; la construcción del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), en Oviedo; la autovía del Cantábrico, la variante de Pajares, la autovía del interior, los enlaces de la autovía minera y la doble calzada de la antigua carretera entre Gijón y Oviedo. No en vano, Funcas atribuye a Asturias un crecimiento en la construcción del 5,8% en 2006, tasa superior a la media nacional, que se quedó en un 5,4%.
Ahora bien, la Federación Asturiana de Empresarios (Fade) ya ha advertido que hace falta un nuevo modelo económico en la región, puesto que «la obra pública se acabará» en el horizonte de los próximos 4 ó 5 años. Hasta esa fecha, todos los analistas coinciden en que la bajada del desempleo continuará en Asturias. UGT y CC OO también insisten en que el nuevo Gobierno regional que salga de estas elecciones autonómicas «debe ser previsor» y «tomar medidas políticas» ante el fin de las grandes infraestructuras y la desaceleración del 'boom' inmobiliario.
Próximos retos
Por ello -y, teniendo en cuenta que la industria va a tomar el relevo de la construcción a finales de 2007, según las Cámaras de Comercio- piden un nuevo modelo productivo que tenga la industria como eje prioritario. El sector secundario tiene actualmente un peso del 25,1% en el PIB-
A la espera de cómo se concreta este aspecto en el próximo diálogo social, la estructura productiva asturiana se va acercando a las de otras economías avanzadas al estar más diversificada y ganar en presencia las actividades terciarias. Prueba de ello es que hay dos subsectores que están despuntando en la Asturias del siglo XXI: el turismo y las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).
El Principado superó, por primera vez, los 6 millones de visitantes en 2006, ejercicio que finalizó con 60.146 puestos de trabajo en la actividad, un 108% más que en 1999. Su peso en el Valor Añadido Bruto (VAB) es del 10,39% y se espera que incremente con nuevas actuaciones como la apertura de la Universidad Laboral, la estación de esquí de Fuentes de Invierno o el Museo de la Prehistoria de Teverga.
El sector TIC emplea ya 4.500 trabajadores, con lo que la plantilla supera ya a la de Hunosa y supone más de la mitad de primera compañía regional, Arcelor, con 7.000 trabajadores. Ante el fuerte dinamismo de la actividad, las empresas ya advierten de que necesitarán 1.500 profesionales en los próximos años.
Éste es un caso más de uno de los problemas más acuciantes del mercado laboral asturiano: la pérdida de población y la falta de relevo generacional. El sector del metal necesita 4.000 trabajadores cualificados y la construcción, 600 anuales para cubrir las vacantes por prejubilaciones. En menor medida, también sufren esta problemática el transporte y la hostelería. De ahí que la Administración haya iniciado una ronda de contactos con las patronales para ofrecer 'formación a la carta' y equilibrar la oferta y demanda del mercado laboral asturiano.