asturias El PSOE intentó durante toda la campaña eludir el cara a cara con Izquierda Unida y ni siquiera entró al trapo -si lo hizo fue con cautela- de las exigencias «irrenunciables» sobre Caleao o la oficialidad. Hasta ayer. En el acto que puso fin a 15 días de intensa actividad política, el secretario general de la FSA, Javier Fernández, cargó con dureza contra sus todavía socios de gobierno, criticando que «anden por ahí imponiendo condiciones» y recordando que en el año 95 «permitieron gobernar a la derecha». Fernández puso el tono más severo en un mitin que el candidato socialista, Vicente Álvarez Areces, aprovechó para realizar un último llamamiento al voto apelando a preparar «un escenario de futuro para Asturias» y alertando del «tremendo retroceso» que supondría una victoria del Partido Popular.
La intervención del líder de la FSA y número dos de la lista del PSOE, previa a la de Areces, concentró en escasos minutos la mayor carga política del acto celebrado en el ovetense barrio de La Corredoria. «Mientras luchábamos con el PP», comenzó recordando los duros litigios mantenidos con Ovidio Sánchez durante la campaña, «también éramos agredidos por una izquierda que se llama a sí misma asturianista, transformadora y real». Su tono fue creciendo progresivamente. «Ya está bien», dijo. «Recuerdo que hace años llegaron con un decálogo, bajaron de su Sinaí particular y permitieron que gobernara la derecha», evocó en alusión a las circunstancias que desembocaron en un gobierno del PP tras las elecciones de 1995.
Fernández llegó más lejos, siempre sin mencionar de forma directa a IU. «Ahora andan por la vida con su vademécum intentando imponer sus condiciones», argumentó, resaltando que aunque «esa izquierda se defina a sí misma como transformadora, quien transforma la sociedad somos los socialistas porque somos a quien vota la gente». Antes de terminar, aún tuvo tiempo de lanzar más mensajes. A Izquierda Unida le recordó que «aquí nadie da certificados de asturianía» y que la del PSOE «no está en cuestión aunque se aleja de cualquier componente nacionaliego». Del PP, por último, criticó su estrategia de que «o se está con ellos o se está con ETA» y aseguró que con un gobierno popular, «habría que ir al médico con tarjeta de crédito y no con tarjeta sanitaria».
Apuestas y abismos
Areces, que también había sido precedido en el uso de la palabra por la candidata a la Alcaldía, Paloma Sainz, hizo un discurso 'de candidato'. Hizo alarde de gestión y exhibió la puesta en marcha del tramo de autovía Soto-Muros como un éxito «que el PP quiere tapar pero no puede». Partiendo de la base de que la pasada legislatura «es para recordar», incidió en que una nueva apuesta por el PSOE «es una nueva apuesta de futuro» frente al abismo que, a su juicio, supondría un gobierno de la derecha.
Dado que el mitin se celebraba 'en casa del enemigo', el candidato socialista dedicó buena parte de su intervención a desmontar el 'cerco a Oviedo' que denuncia el PP. Sus palabras fueron contundentes. «Los próximos cuatro años serán el momento de Oviedo», aseguró, para a continuación garantizar que con el PSOE «la ciudad será más capital que nunca» gracias a los proyectos previstos. «Mientras ellos hacen chistes, nosotros apostamos por la capitalidad», apostilló. El «insulto» que a su juicio supone la negativa de De Lorenzo a entrar en el Consorcio de Transportes es, para Areces, el ejemplo más claro que debe incitar a los votantes a respaldar en masa la propuesta electoral socialista.