Carmen Carril, la madre del joven herido el jueves en Otur (Valdés) por un disparo accidental con una escopeta de caza explicó ayer a EL COMERCIO que su hijo «continúa en la unidad de reanimación y los médicos nos dan esperanzas sobre su recuperación». Pedro Sanjuan Carril, de 18 años, fue trasladado en helicóptero, en estado muy grave, desde el hospital de Jarrio hasta el Central, en Oviedo, la misma noche del accidente. Allí fue intervenido. «El postoperatorio será largo», explicó ayer la madre. El joven presenta una herida por bala en la pierna derecha, a escasos centímetros de la ingle.
La familia, de origen gijonés, se trasladó a vivir a Pontevedra hace varios años, aunque mantiene un intenso contacto con el Principado. Fue en una de sus habituales visitas a Valdés, para participar en una jornada de caza, cuando se produjo el suceso. Llegaron a Otur el jueves y se alojaron en el hotel Río Mayor. Padre e hijo acudieron al monte para inspeccionar con un guarda rural la zona en la que al día siguiente cazarían. El trágico episodio tuvo lugar poco antes de las diez de la noche, cuando los tres se encontraban aún cerca del monte y no en el propio establecimiento, como se apuntó en un principio ante la confusión inicial que rodeó los hechos. Cuando se disponía a guardar la escopeta en su vehículo, al padre se le accionó de forma involuntaria el gatillo de su arma -en la que no se había percatado de que quedaba una bala- y el proyectil impactó en la pierna del joven.
El guarda que los acompañaba fue el primero en practicarle los primeros auxilios, realizándole un torniquete para detener la intensa hemorragia.
Hasta el lugar del suceso se trasladó la Guardia Civil y una ambulancia medicalizada. En un primer momento, el herido fue trasladado al hospital de Jarrio (Coaña) aunque, debido a la gravedad que presentaba la herida en el muslo, fue evacuado en helicóptero a la capital del Principado, donde ayer permanecía ingresdo en reanimación tras haber sido sometido a una intervención quirúrgica.
«El padre está deshecho»
La familia se hospedaba en un hotel de Otur al que suelen acudir con frecuencia cuando participan en jornadas de caza. El propietario del establecimiento comentó ayer que «son gente muy prudente, muy educada y con formación; es un accidente que le puede pasar a cualquiera». Él fue uno de los primeros en acudir al lugar donde se produjo el desafortunado episodio. «El padre está deshecho, como es normal; pero parece que se va a arreglar, los médicos les han dicho que no se teme por la vida del chaval», afirmó tras mantener una conversación telefónica con los padres.