No mentía Ramón Rodríguez, artista y director de la Escuela municipal de Cerámica, cuando decía que últimamente andaba «por las alturas». En la mañana de ayer supervisaba algunos detalles de su última obra en la ciudad, un mural titulado 'Cubavilés', que completará el conjunto artístico que él mismo comenzó en la plaza de José Martí, subido en un andamio de más de veinte metros de altura.
Entre las 'tripas' de la enorme estructura que sirve para moverse con soltura por una fachada de 22 metros de alto por 12,5 de ancho estaba ayer él acompañado de su hijo, Jacobo Rodríguez, y de dos pintores de la empresa Sypsa, José María López y José Luis Magadán. En sólo una semana han conseguido dar forma y color a la gran obra pictórica que representa una serie de palmeras de tonos oscuros con verdes hojas de carbayo en la parte inferior. «Se trataba de unir las palmeras con los carbayos que había en varias partes de Avilés como Sabugo. El trabajo está avanzado. Ahora tenemos que ir rematando y dando los pequeños detalles a la pintura», explicó Ramón Rodríguez.
Porque de la parte más gruesa, los fondos y los grandes espacios de color, se han encargado los pintores de la empresa Sypsa. «Están encantados. Uno de ellos incluso se peleaba con el jefe para que lo trajesen a esta obra», comentó entre risas el artista.
Uno de los pintores que están colaborando en la realización de la obra ratificó la visión de Ramón Rodríguez con la brocha aún en la mano. «Me gusta el mural y hacer este trabajo resulta divertido», explicó José María López, acostumbrado a pintar grandes fachadas sin demasiada ornamentación.
La intención que se persigue con este mural es la de completar el conjunto que se comenzó hace varios años en esta plaza. En un principio estaba previsto continuar el mural de piezas cerámicas que preside la plaza de José Martí, por la parte inferior de la fachada enfrentada al edificio del centro de recepción de visitantes del Ayuntamiento. Pero diferentes problemas con los propietarios del inmueble obligaron a cambiar el proyecto. «Pensamos que las palmeras y las hojas de Carbayo irían bien con el mural, que se llama 'Pasionaria', aunque no tiene nada que ver con Dolores Ibárruri, sino con la planta», aclaró Ramón Rodríguez. De hecho, el conjunto se completará con varias de estas plantas en forma de pérgola que se colocarán frente al mural de cerámica, tapando un poco los edificios del patio trasero sin restar protagonismo al mural cerámico.
La elección de los motivos responde no sólo al simbolismo de las palmeras sino también a la necesidad de que el mural ganase altura. «Con las palmeras conseguimos elevación. Luego se juega con los colores, naranja y albero por el entorno y verdes y negros para dar contraste», explicó Ramón Rodríguez a la vez que corregía pequeños detalles de la pintura.