Domingo, 27 de mayo de 2007
Registro Hemeroteca

en

DEPORTES

Sporting
La confianza pierde al Sporting
Los hombres de Manuel Preciado entregaron el encuentro en un lamentable primer período a un Las Palmas que puso más garra y ambición sobre el terreno de juego
La confianza pierde al Sporting
TENSIÓN. Raúl Cámara y Javi Fuego vigilan el saque de una jugada a balón parado, mientras Jorge, en el centro, intenta frenar a su par. / CARLOS DÍAZ
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

El Sporting se complica la existencia. El equipo rojiblanco perdió ante Las Palmas en el coqueto Estadio de Gran Canaria tras un fatal primer tiempo, sin que la tímida reacción que se produjo tras el descanso tuviera la suficiente consistencia para arreglar lo que ya por entonces casi no tenía arreglo. El motivo no era que el empate fuera imposible, sino que la falta de intensidad y la descoordinación ofrecida por los hombres de Manuel Preciado fueron lamentables.

Uno y otro entrenador jugaron al despiste con las alineaciones respecto a las pruebas que realizaron en los últimos entrenamientos. El técnico del Sporting optó por la continuidad de Míchel en el centro de la zaga y la recuperación de Noel y Barral. No parece comprensible que el centrocampista lenense siguiera como central, posición que asumió como medida de emergencia, para dejar a Samuel en el banquillo. Ésta es una de las sorpresas que pierden al míster cántabro.

En el equipo amarillo, las novedades de Juanito fueron la recuperación milagrosa del defensa David García, descartado el miércoles, así como la presencia en el 'once' de David González, Txiki y Arriaga.

El Sporting rayó el ridículo en el primer tiempo. La fenomenal imagen de fuera de casa no tuvo continuidad, como esperaba Preciado. Aunque el partido tuvo un inicio nivelado, ya a poco de comenzar se apreció qué equipo era el que tenía intensidad para buscar la victoria. Y ese era el local. Un plantel confiado y contagiado por la galvana del sol y la excelente temperatura.

Las Palmas, más necesitado que los rojiblancos, empezó a aprovechar las lagunas gijonesas, sobre todo en defensa. Con un Sporting desorientado, a los canarios les bastaba abrir el juego por las bandas, aplicar la subida de los laterales y lanzar balones al centro, con un equipo bien escalonado, en el que David González se bastaba para empujar desde el centro del campo.

Sin intensidad, ni precisión, los rojiblancos no eran rivales para los amarillos. Una prueba del desconcierto fue la jugada del primer gol. Un saque de esquina ejecutado por Trashorras y cabeceado por David García sin excesiva oposición.

El tanto dio tranquilidad a los canarios, que se encontraban una y otra vez con el control del balón, porque los rojiblancos parecían especialistas en perderlo. A esto hubo que sumar las muestras de nerviosismo de la defensa. Así llegó, poco después, el segundo tanto, en un centro telegrafiado de Darino al punto de penalti, donde Márquez remató con una comodidad increíble. Para Las Palmas era coser y cantar. Y pudieron llegar más. Por ejemplo, en un tiro de Trashorras que paró Roberto. Por contra, el primer disparo gijonés fue de Barral, pasada la media hora y sin puntería.

Llegó el descanso, que era lo que mejor le podía venir a un Sporting desconocido, que no dio muestras de tener conceptos de lo que es juego de conjunto. En el segundo tiempo, el equipo gijonés salió más entonado, con otro aire y la referencia de Congo, pero le pesaba demasiado la diferencia de dos goles.

Preciado decidió arriesgar con un estilo más ofensivo, aunque eso supusiera más problemas defensivos. En esas, el penalti de Ione a Congo, un tanto raro en el contacto, sirvió para abrir el encuentro. Javi Fuego transformó la pena por dos veces, ya que que tuvo que repetirse. El colegiado empezaba a ser quisquilloso.

El técnico cántabro buscó una metamorfosis en el atípico juego gijonés con la entrada de De Lucas en el centro del campo para colgar balones desde cualquier zona, y la de Omar para buscar más rapidez en la banda izquierda. El resultado fue que el ilicitano se cansó de mandar centros al área local, pero sin opciones de remate. Sólo hubo un agarrón de Trashorras a Jorge con aspecto de penalti.

Tres defensas

Mientras tanto, los apuros se sucedían en el área del Sporting, un equipo cansado que se perdía en los contraataques de Nauzet y Viñuela, que habían entrado de refresco. Así llegó el tercer tanto, poco después de la irrupción de Jairo por Noel, que dejó a la defensa rojiblanca con tres jugadores. Sobre el tiempo de prolongación y en una escapada de Márquez, el goleador local pudo con la defensa gijonesa. Aunque el balón tocó en Roberto, llevaba la suficiente fuerza como para traspasar la línea de portería. Hasta el coeficiente se perdía con Las Palmas.

El mal primer tiempo fue demasiado determinante para sacar adelante este partido. La derrota complica la situación a los rojiblancos, sobre todo si el Castilla gana esta mañana al Tenerife, que tampoco está fuera de peligro. El de ayer fue un mal partido, con una imagen inaceptable por la falta de intensidad, un juego anodino y una alineación en la que Preciado debe empezar a meditar sus errores. Al margen de la actitud de los jugadores, que ayer mereció un suspenso. La consecuencia de esta derrota es el regreso de los sufrimientos.

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Master El Correo


Canales RSS