Es la segunda generación del acuario. A punto de cumplir su primer aniversario -el 10 de junio-, casi 6.000 animales conviven ya en las peceras del equipamiento. De ellos, cerca de 400 han nacido en Gijón, una cifra que seguirá creciendo en las próximas semanas, ya que son muchos los huevos que están ahora en fase de cuarentena, junto con las rayas recién nacidas y las sepias del tamaño de un garbanzo, o las larvas, otra de las novedades, cuya captura supone una menor agresión al medio, ya que en esa fase, el 99% de los ejemplares son devorados por los depredadores.
Son gijoneses, por ejemplo, 300 caballitos de mar, una quincena de tiburones pintarrojas, unas 20 rayas, otras tantas sepias, una decena de tritones, algunas medusas... Y otras especies están ahora en fase de reproducción. Por ejemplo, las tres parejas de pingüinos de Magallanes, unos de los protagonistas del acuario, están en época de celo y es probable que alguno de sus nidos acoja ya algún huevo.
Es la «fantástica» evolución de este primer año de vida, de la que presume Javier González, director de Conservación del equipamiento. Porque el acuario abrió con unas 400 especies y ya tiene medio millar, mientras el índice de mortalidad se mantiene en un «ridículo» 1%, cifra muy inferior a la de otras instalaciones similares, especialmente en sus comienzos. Eso es, como otras cuestiones, defiende González, un «éxito del equipo de biología». En todos estos meses, ha habido «poca depredación, pocas patologías y pocos problemas de averías». Y todo, a pesar de que la reproducción de los caballitos de mar -para los que se han diseñado en Gijón nuevas peceras-, por ejemplo, es de las más complicadas. Así las cosas, el de Poniente está ya en disposición de ayudar a los que ahora empiezan. Como al futuro acuario de Almuñécar, que esta misma semana se llevó algunos ejemplares. Y si da, también recibe. Los últimos en llegar de fuera, jureles de La Coruña y un mero de Barcelona.
Con todo, sus responsables consideran que la colección está ya completada en un 95%. Pero nunca faltan cosas por hacer, como «conseguir un novio para las nutrias». Será en el último trimestre del año, ya que está previsto que el macho llegue antes de Navidad, aunque es complicado dar fechas concretas porque no depende sólo de Gijón, sino del acuario del que finalmente llegue el ejemplar. Por el momento, están 'avisados' Santillana de Mar, O Grove y Madrid, entre otros. Además, cuando llegue el macho, «una de las hembras tendrá que salir» para evitar celos. Es un tema «complicado», y hay que estudiar aún si la mejor solución es dejar a una de las hembras en cuarentena.
Pero eso será en los próximos meses. Por ahora, y sin negar el «vértigo» que produce en algunos momentos la buena marcha del acuario, el equipamiento vive un presente en el que se trabaja ya en red en dos organizaciones: la Asociación Ibérica de Zoos y Acuarios (AIZA) y la European Union of Aquarium Curators (EUAC), que agrupa a los directores de acuarios de toda Europa. Ha sido, por lo tanto, un año también de intercambio de experiencias y participación en congresos nacionales e internacionales, como el de corales celebrado recientemente en Amsterdam, área en la que Gijón pretende «seguir la estela» del acuario de Madrid. Por el momento, el de Poniente cuenta con el segundo mayor tanque de cría de corales de España.
No se han descuidado en este arranque las áreas de divulgación y educación. Casi 20.000 niños han realizado las visitas guiadas y el taller destinado a ellos; 25 alumnos de Biología de las ocho facultades con las que existen convenios han realizado prácticas; algunos de ellos han sido contratados ya en algunos acuarios y algunos prestigiosos expertos están participando en el primer ciclo de charlas.