«El proyecto plantea la cooperación como alternativa estratégica». Ese es el objetivo de esta unión que planifica ASATA, para que las cooperativas «puedan disponer de los recursos y las habilidades necesarias para hacer frente a los retos que el mercado plantea, sin reducir su flexibilidad». La agrupación tiene claro que, para hacer frente a la competencia, lo mejor es la unión de aquellas empresas con una importante característica común: ser de economía social.
De esa forma, quizás puedan ofrecer a los potenciales clientes unos servicios que, en solitario, no podrían tener. Pero la unión no es fácil y el estudio de las posibilidades lleva meses abierto y aún durará varios más. Además, para ello no sólo cuentan con el apoyo económico del Principado y el proyecto que realiza la Universidad de Oviedo, sino también de una consultoría especializada, que debe realizar el estudio jurídico.
Miguel Lastra, gerente de ASATA, explica que en estos momentos se están «estudiando las sinergias» y la manera en que las distintas cooperativas se pueden complementar, por ejemplo, «una que se dedique a los cortos recorridos con otra que haga largos». Eso les ayudaría, entre otras cosas, a «poder participar en las obras públicas, porque sólo juntas podemos optar a ellas». Lo que tienen muy claro es que debe estar todo muy bien estudiado antes de la implantación en la Zona de Actividades Logísticas e Industriales para «poder hacerlo con un buen criterio».
Una vez que las estrategias de cooperación estén determinadas llegará el momento de cerrar de forma definitiva el listado de empresas que participarán en el proyecto. A las ocho que ya están implicadas en la iniciativa podrían unirse, por lo tanto, algunas más todavía. ASATA tiene perfectamente estructuradas e identificadas cada una de las fases por las que hay que pasar para logar el éxito que pretenden.
Un éxito que, para llegar, deberá superar algunos obstáculos, como «la actitud negativa frente a la cooperación debido al individualismo del empresario, la falta de interés, la falta de confianza, la falta de costumbre de cooperar» y otras cuestiones, tal y como se refleja en el propio informe de ASATA.
Una de las cuestiones previstas para acabar con esas reticencias son las reuniones individuales con cada empresario, además de encuentros conjuntos, para favorecer el conocimiento entre ellos y una mayor participación en el diseño del proyecto. Antes de que finalice este año, ASATA organizará una jornada con la presentación de los resultados de todas estas cuestiones.
Adquisición de suelo
Y si los responsables de las cooperativas se reúnen, también lo hacen los de la ZALIA, que mantienen las negociaciones con los vecinos de la parroquia de San Andrés de los Tacones para adquirir el suelo afectado por el plan especial. De hecho, ya han sido adquiridas 70 hectáreas de las 400 que conforman el proyecto en su globalidad. La mayor parte está en la zona más próxima a la ciudad de Gijón, junto a la factoría de Arcelor y el poblado de Montiana.
Está previsto que durante este verano se decida finalmente la extensión y el emplazamiento exactos que tendrá la futura Zona de Actividades Logísticas e Industriales de Asturias.