Martes, 29 de mayo de 2007
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Los directores del campus achacan los malos resultados al bajo nivel de los alumnos y a la dificultad de las carreras técnicas
Rafael García explica que el 36,7% del abandono contabilizado en Marina Civil «es de alumnos que se han matriculado en el plan de estudios nuevo»
Los directores del campus achacan los malos resultados al bajo nivel de los alumnos  y a la dificultad de las carreras técnicas
EXÁMENES. Alumnos del campus de Gijón estudiando en la biblioteca universitaria. / PIÑA
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Todos los directores de escuelas técnicas del campus de Gijón parten de una misma premisa: «Las ingenierías siempre han sido difíciles». Y de ahí derivan una cascada de explicaciones, que resultan tan prolijas como negativos los datos reflejados en el informe de rendimiento del curso 2005/2006 elaborado por el Vicerrectorado de Calidad. Las tasas oficiales de la Universidad de Oviedo señalan que casi la cuarta parte de los alumnos matriculados en el curso 2005/2006, concretamente el 22,3%, han abandonado los estudios y los que los han continuado han mantenido un retraso medio de 1,79 años en terminarlos, si bien reflejan picos significativos.

El centro más afectado y que incide en mayor manera en la elevada media del campus es la Escuela Superior de Marina Civil, que cuenta con un escaso número de alumnos matriculados y al que el informe le atribuye un abandono del 36,7%. «Es una barbaridad. La escuela nunca ha tenido un abandono digno de tener en cuenta porque la de marino es una profesión muy vocacional», explica Rafael García, quien atribuye la abultada cifra a que «desde que en 2002 se aprobó el nuevo plan de estudios, los alumnos se pasan del viejo plan al nuevo, por eso figuran como abandonos, pero no es un dato real. Hasta que el próximo año no salga la primera promoción no se podrá hacer una evaluación certera de los resultados, sobre todo teniendo en cuenta que ninguna de nuestras titulaciones llega ni al año de retardo».

En ese sentido, el director de Marina Civil recomienda «tratar los números con más atención para no dañar la escuela», toda vez que no alcanza los 500 alumnos entre todos los cursos, a pesar de que «somos los que más matriculados tenemos en España».

Incredulidad informática

La Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Informática comparte con la Politécnica y la de Ingeniería Técnica Industrial el convencimiento de que «dos años de retraso en acabar la carrera es una tasa que se encuentra dentro de la media nacional y resulta asumible, porque las carreras técnicas siempre fueron más difíciles» que buena parte del resto de la oferta universitaria.

Pedro Hernando señala que «en los últimos tres o cuatro años se ha observado que la dedicación de los estudiantes está disminuyendo y eso redunda en los resultados. Si en vez de matricularse de los 75 créditos del curso lo hacen sólo de 50, forzosamente tienen que tardar más en acabar. Ahora los alumnos se toman los estudios con calma, no se plantean aprobar año por año. De hecho, al 30% los ves sólo en el examen y si se presentan», señala el director de Informática, quien puntualiza que se produce un descenso más acusado en la especialidad de Gestión que en la de Sistemas y menos en Telemática, y que «no van a clase desde el primer día».

Con la resignación de quien no puede hacer nada por cambiar lo que hay, los directores del campus asumen «el bajo nivel educativo con que llegan los alumnos» y que «en un curso cero de 15 días no puede solucionar, porque no saben lo más elemental», afirma Joaquín Mateos. Y lo hace desde la perspectiva de la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Industrial, que fue de las que mejor paradas resultó en la evaluación del rendimiento en 2005 y que, sin embargo, «de los ciento y pico alumnos de un curso te van a clase 30».

El alumno que trabaja

El caso de la Escuela Politécnica Superior de Ingeniería es similar, con la agravante de que el retardo en Informática superior es de cuatro años. Ricardo Tucho se defiende señalando que «el de segundo ciclo es un alumnado muy especial, que ya tiene un título universitario y que casi en su totalidad está trabajando, por lo que terminar la carrera no es una prioridad y aprueban pocas asignaturas por año». En lo que respecta a Industriales, Tucho indica que los alumnos procedentes de ingeniería técnica que llegan a cuarto curso de la superior «vienen muy especializados y supone un fuerte choque para ellos». E insiste en lo mismo que todos: «Las carreras técnicas requieren mucho esfuerzo y no sé si la cultura del esfuerzo está muy asumida actualmente», concluye. RICARDO TUCHO

PEDRO HERNANDO

RAFAEL GARCÍA

JOAQUÍN MATEOS

 
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